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¡Proletarios del mundo, uníos!

 

LA CRISIS DE SOBREPRODUCCIÓN CONDUCE A LA GUERRA IMPERIALISTA

  

 

Durante cada crisis comercial, se DESTRUYE sistemáticamente, no sólo una parte considerable de productos elaborados, sino incluso de las mismas fuerzas productivas ya creadas. Durante las crisis, una epidemia social, que en cualquier época anterior hubiera parecido absurda, se extiende sobre la sociedad –la epidemia de la SOBREPRODUCCIÓN. La sociedad se encuentra súbitamente retrotraída a un estado de barbarie momentánea: diríase que el hambre, que una guerra devastadora mundial la han privado de todos sus medios de subsistencia; la industria y el comercio parecen aniquilados. Y todo esto, ¿por qué? Porque la sociedad posee demasiada civilización, demasiados medios de vida, demasiada industria, demasiado comercio. Las fuerzas productivas de que dispone no sirven ya al desarrollo de la civilización burguesa y de  las relaciones de propiedad burguesas; por el contrario, resultan ya demasiado poderosas para estas relaciones, que constituyen un obstáculo para su desarrollo;  y cada vez que las fuerzas productivas salvan este obstáculo, precipitan en el desorden a toda la sociedad burguesa y amenazan la existencia de la propiedad burguesa. Las relaciones burguesas resultan demasiado estrechas para contener las riquezas creadas en su seno. ¿Cómo vence esta crisis la burguesía? De una parte, por la DESTRUCCIÓN obligada de una masa de fuerzas productivas; de otra, por la CONQUISTA de nuevos mercados y la EXPLOTACIÓN más intensa de los antiguos. ¿De qué modo lo hace, entonces? Preparando crisis más extensas y más violentas y disminuyendo los medios de prevenirlas.” (Manifiesto del Partido Comunista, K. Marx y F. Engels, 1848).

Las palabras clave de este pasaje en el que están filmadas todas las crisis capitalistas son: SOBREPRODUCCIÓN, DESTRUCCIÓN, CONQUISTA y EXPLOTACIÓN. El desarrollo posterior del capitalismo no ha hecho más que confirmarlo.

 

La caída tendencial de la cuota de ganancia

El capital se compone de capital constante c (medios de producción: materia prima y desgaste de la maquinaria), de capital variable v (tiempo de trabajo remunerado o salarios) y del plusvalor p (tiempo de trabajo no remunerado a la clase obrera). La división   nos da la tasa de plusvalor o  grado de explotación: tiempo no remunerado / tiempo remunerado. La división  expresa la tasa o cuota de ganancia, el plusvalor arrancado dividido por el capital invertido: “La cuota de ganancia es el resorte propulsor de la producción capitalista, que sólo produce lo que puede producirse con ganancia y en la medida en que ésta puede obtenerse.” (El Capital, Libro III, Capítulo XV, K. Marx). Marx formula la lapidaria condena del sistema capitalista, la cuota de ganancia tiende a decrecer con su propio desarrollo: “La tendencia progresiva de la cuota general de ganancia a bajar sólo es, pues, una expresión característica del régimen capitalista de producción del desarrollo ascendente de la fuerza productiva social del trabajo.” (El Capital, Libro III, Capítulo XIII, K. Marx).

 Si llamamos T a la jornada entera (p + v, tiempo no remunerado más tiempo remunerado), podemos dividir el numerador y el denominador de g’ por T. Obtendremos una versión equivalente de la fórmula en la que todos los componentes se refieren a la jornada entera:  es la relación entre el plusvalor y la jornada (entre 0 y 100%),   es la relación entre los salarios y la jornada entera (entre 0 y 100%),  es el valor de las materias primas y desgaste de maquinaria procesadas en una jornada (entre 0 e infinito).

 

 

Veamos el caso más favorable al capitalismo, salario tendiendo a cero y la práctica totalidad de la jornada como plusvalor  :

 

 

Pero… ¿qué es  sino el grado de desarrollo tecnológico el cual no hace sino aumentar exponencialmente con el desarrollo del capitalismo? Un numerador constante (1) dividido por un denominador que no hace más que aumentar, tiende a 0. Por lo tanto, históricamente y pese al aumento del grado de explotación, la cuota de ganancia tiende a decrecer: 

 

Marx enumera también las causas que convierten esta ley en tendencial: el aumento del grado de explotación, la reducción del salario por debajo de su valor, el abaratamiento de los elementos que forman el capital constante, la superpoblación relativa, el comercio exterior y el aumento del capital-acciones.

Pero la caída tendencial de la tasa de ganancia se impone y fuerza un incremento de la competencia entre capitalistas, una agudización de la guerra comercial entre ellos y la necesaria destrucción de medios de producción y fuerza de trabajo (¡el denominador de la división!) para relanzar otro ciclo anárquico y caótico de la acumulación por la acumulación.

 

La destrucción para superar la sobreproducción

Veamos cómo a continuación Marx expone el desarrollo de las contradicciones internas de la ley de la caída tendencial:

De cualquier modo que sea, siempre quedará ociosa necesariamente una parte del antiguo capital, ocioso en su función de capital, en la medida en que ha de funcionar como tal capital y valorizarse. Qué parte concreta de él quedará ociosa, es lo que tiene que decidir la lucha de la concurrencia. (…) Las pérdidas son inevitables para la clase en su conjunto. Pero, ¿qué parte de ellas tiene que soportar cada capitalista? Esto lo decide la FUERZA y la ASTUCIA; al llegar aquí, la concurrencia se convierte en una lucha entre hermanos enemigos. (…) las pérdidas se reparten de un modo muy desigual y en forma muy distinta, haciendo que unos capitales se paralicen, que otros se DESTRUYAN, que otros experimenten una pérdida simplemente relativa o una depreciación puramente transitoria, etcétera.

Pero, en todo caso, el equilibrio se restablecerá mediante la inmovilización e incluso la DESTRUCCIÓN de capital en mayor o menor proporción. Y esto se hará extensivo en parte a la sustancia material del capital (…) La paralización de la producción dejará ociosa a una parte de la clase obrera y, con ello, la parte que trabaja se verá colocada en condiciones en que no tendrá más remedio que acceder a una baja de salarios, incluso por debajo del nivel medio; (…) La paralización de la producción así operada preparará una ampliación posterior de la producción dentro de los límites propios del capitalismo.

De este modo, se reanudará de nuevo el círculo. (…) Por lo demás, al extenderse las condiciones de producción, al ampliarse el mercado y al aumentar la capacidad productiva, se reanudará el mismo círculo vicioso de antes.” (El Capital, Libro III, Capítulo XV, K. Marx).

La única manera que tiene el capital de reanudar de nuevo su ciclo (círculo vicioso) es la destrucción obligada de una masa de fuerzas productivas. Estas fuerzas productivas incluyen la sustancia material del mismo capital y la fuerza de trabajo, única fuente de plusvalor. Esta destrucción se realiza simultáneamente a la conquista de nuevos mercados y la explotación más intensa de los antiguos, en una lucha de la concurrencia en que los factores decisivos son la fuerza y la astucia. Para la clase obrera, esto significa: sobreexplotación de los ocupados, ser carne de cañón para la guerra entre capitalistas y la liquidación de la sobrepoblación no apta para la explotación capitalista.

La razón última de la guerra en el capitalismo, pues, no es la victoria sino la destrucción:La guerra es la solución capitalista de la crisis; la destrucción masiva de instalaciones, de medios de producción y de productos permite a la producción recuperarse, y la destrucción masiva de hombres remedia la “sobre-población” periódica que va de la mano con la sobre-producción.” (Auswitch o la gran coartada, Programme communiste, 1960).

 

Los comunistas ante la guerra imperialista

La Internacional Comunista, reorganización del movimiento proletario impulsada por la victoriosa revolución bolchevique en Rusia, levantándose sobre las ruinas de la traición de los dirigentes de la II Internacional, declaró al proletariado mundial:

"¡Acuérdate de la guerra imperialista! Estas son las primeras palabras que la Internacional Comunista dirige a cada trabajador, cualquiera que sea su origen y su lengua. ¡Recuerda que, debido a la existencia del régimen capitalista, un puñado de imperialistas tuvo durante cuatro largos años la posibilidad de obligar a todos los trabajadores del mundo a degollarse! ¡Recuerda que la guerra burguesa sumió a Europa y al mundo entero en el hambre y la indigencia! ¡Recuerda que sin la liquidación del capitalismo, la repetición de esas guerras criminales no sólo es posible sino inevitable!" (Estatutos de la Internacional Comunista, II Congreso, 1920).

En 1920 estaba claro para todos los comunistas que precisamente la guerra imperialista como resultado de la crisis de sobreproducción relativa de capitales imponía el carácter internacional de la emanipación de la clase obrera:"La guerra imperialista confirmó una vez más la veracidad de lo que podía leerse en los estatutos de la I Internacional: la emancipación de los trabajadores no es una tarea local ni nacional sino una tarea social e internacional." (Estatutos de la Internacional Comunista, II Congreso, 1920).

Esto era antes de que los graves errores tácticos del “frente único político”, del “gobierno obrero”, del “gobierno obrero y campesino” destruyeran a la propia Internacional, convirtiéndola en una sucursal subordinada a las necesidades de la construcción de capitalismo en Rusia.  Ya en 1934, la Rusia estalinista había entrado en la Sociedad de las Naciones, estigmatizada por Lenin como la “cueva de los bandidos”. En 1943, en plena segunda guerra mundial, el estalinismo disolvía el cadáver de la Internacional para repartirse mejor Europa y el mundo con el resto de potencias imperialistas.

Y bien, después de haber expuesto todo esto, en la situación actual en la que el capitalismo se ha extendido hasta el último rincón del mundo y ante la profundización de la crisis de sobreproducción actual y la agudización de los conflictos entre potencias imperialistas ¿cuál es la posición internacional de los comunistas?

Hoy como ayer, la posición militante comunista es la del derrotismo revolucionario, la transformación de la guerra imperialista en guerra civil revolucionaria:

“6º Todo partido que desee pertenecer a la III Internacional debe denunciar tanto al socialpatriotismo confeso como al socialpacifismo hipócrita y falso; se trata de demostrarles sistemáticamente a los trabajadores que sin la liquidación revolucionaria del capitalismo, ningún tribunal de arbitraje internacional, ningún debate sobre la reducción de armamentos, ninguna reorganización “democrática” de la Liga de Naciones pueden preservar a la humanidad de las guerras imperialistas." (Condiciones de admisión, II Congreso de la Internacional Comunista, 1920).

“¿Se limitarán a maldecir toda guerra y todo lo militar, se limitarán a exigir el desarme? Nunca se conformarán con papel tan vergonzoso las mujeres de una clase oprimida que sea verdaderamente revolucionaria. Les dirán a sus hijos: "Pronto serás grande. Te darán un fusil. Tómalo y aprende bien a manejar las armas. Es una ciencia imprescindible para los proletarios, y no para disparar contra tus hermanos, los obreros de otros países, como sucede en la guerra actual, y como te aconsejan que lo hagas los traidores al socialismo, sino para luchar contra la burguesía de tu propio país, para poner fin a la explotación, a la miseria y a las guerras, no con buenos deseos, sino venciendo a la burguesía y desarmándola".” (El programa militar de la revolución proletaria, Lenin, 1916).

“El proletariado no sólo debe oponerse a toda guerra de este tipo, sino que debe desear la derrota de 'su' gobierno en tales guerras y utilizar esa derrota para una insurrección revolucionaria, si fracasa la insurrección destinada a impedir la guerra “ (El programa militar de la revolución proletaria, Lenin, 1916). Sólo así nos libraremos de manera definitiva de las crisis y las guerras, de la explotación y la opresión:

Nuestra consigna debe ser: armar al proletariado para vencer, expropiar y desarmar a la burguesía. (…) Sólo después de haber desarmado a la burguesía podrá el proletariado, sin traicionar su misión histórica universal, convertir en chatarra toda clase de armas en general, y así lo hará indudablemente el proletariado, pero sólo entonces; de ningún modo antes.” (El programa militar de la revolución proletaria, Lenin, 1916).

Si es cierto que el capitalismo conduce inevitablemente a la guerra imperialista, no es menos cierto que en esa encrucijada no faltarán los comunistas para convertir esa guerra reaccionaria en una guerra revolucionaria que sea la tumba del capitalismo. Condición ineludible: partido comunista único para todos los estados del mundo, rechazando cualquier aliado, firmemente fundado sobre la integral doctrina marxista.

“Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo puden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Las clases dominantes pueden temblar ante una revolución comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar. ¡Proletarios de todos los países, uníos!” (Manifiesto del Partido Comunista, 1848).

 

PARTIDO COMUNISTA INTERNACIONAL – “EL COMUNISTA” – noviembre 2021 – pcielcomunista.org – @pcielcomunista

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