VIDA DE PARTIDO: REUNIÓN GENERAL DE AGOSTO DE 2025
Desarrollo de la reunión
La reunión general se ha desarrollado en dos fases, una de estudio y otra de balance y plan de actividades. Las sesiones de estudio han tenido participación presencial de compañeros de España y Venezuela, con conexiones telemáticas con Chile e Italia. También han asistido simpatizantes a estas sesiones de estudio.
La fase de estudio se ha desarrollado durante una semana con el centro de gravedad puesto en el estudio de El Capital, aunque cubriendo otros aspectos como se verá para un resultado más completo de la formación de militantes y simpatizantes. Las lecturas se han desarrollado mañana y tarde con el esquema de la tabla de más abajo.
Durante las sesiones de estudio se han realizado comentarios de clarificación y profundización de los materiales de estudio, así como se han planteado dudas o cuestiones también de clarificación que se han ido respondiendo y profundizando como parte de la lectura, a veces con material complementario (como en el caso del trabajo simple vs trabajo complejo) o mediante una explicación.
En la primera sesión (lunes por la mañana) se leyó y comentó la Crítica al Programa de Gotha. Este texto fundamental es material imprescindible para la lucha teórica contra el revisionismo (estalinismo, maoísmo, trotskismo, etc.) y también como base teórica fundacional de la formación militante marxista.
En la segunda sesión (lunes por la tarde) se realizó una introducción a El Capital, explicando la función y relación recíproca de los tres tomos de El Capital, luego la función y relación recíproca de las Secciones en las que se estructuran estos tres tomos, para llegar luego a la explicación de la función y relación recíproca de cada uno de los capítulos de los tres tomos de El Capital. De este modo, se empieza por una visión general de El Capital para entender qué papel juega cada una de sus partes y así tener un “mapa” del estudio global realizado en este texto fundamental de Partido.
El estudio de El Capital es una parte fundamental de la formación militante marxista y al mismo tiempo presenta dificultades importantes de estudio porque se necesitan elementos del final (o de más adelante) para entender bien las partes anteriores. Por este motivo, es muy recomendable leer antes “Trabajo asalariado y capital” (K. Marx, 1847), “Salario precio y ganancia” (K. Marx, 1865), “Crítica al programa de Gotha” (K. Marx, F. Engels, 1875), “Del socialismo utópico al socialismo científico” (F. Engels, 1880) y “La teoría marxista de la moneda” (Reunión General, 1967). Y, por este motivo también, se realizan sistemáticamente presentaciones de introducción y profundización por parte de militantes del Partido en locales sindicales a las que se invita a trabajadores para facilitar la comprensión de la teoría marxista. Además, existe una diferencia importante entre “leer” y “estudiar” y la manera más eficaz de “estudiar” no tiene por qué ser siempre “leer” del principio al final.
Se prepararon materiales específicos para la reunión, con la edición en forma de folletos de Secciones o Capítulos de El Capital para permitir la lectura a quienes no disponían del libro. La introducción a modo de ejemplo de uno de los materiales con extractos de El Capital explica por sí misma su función y el objetivo de las sesiones de estudio dedicadas a El Capital:
“El presente material consiste en una herramienta para el estudio militante del marxismo y de El Capital en particular, enmarcado en un plan de estudio más amplio del que este folleto es una parte. Se trata de un material que tiene la condición de semielaborado, por un lado, y que, por el otro, no agota ni sustituye la lectura de El Capital.
La intención es proporcionar una primera introducción al estudio de El Capital, utilizando para ello citas directas del propio texto cuyo estudio se propone facilitar. De esta forma, se realiza en la práctica una primera lectura parcial de este texto fundamental cuyo estudio es una pieza importante, pero difícil, de la formación militante marxista.
En el presente folleto, se han seleccionado una serie de extractos del Capítulo III de la Sección I del primer libro de El Capital, dedicado al estudio de El dinero, o la circulación de mercancías. (…)
Al final el lector encontrará un cuestionario que debe utilizarse como una herramienta más de estudio, poniendo el foco no en el “acierto” en la respuesta sino en analizar las citas propuestas en las soluciones para entenderlas mejor y absorber los conceptos allí expuestos.”

En la tercera sesión (martes por la mañana) se leyó el material preparado en la aplicación de la línea histórica de la degeneración de la tercera internacional, leyendo la mayor parte de las secciones de “detalles” lo que incluyó la lectura de pasajes extensos de textos fundamentales como “Partido y clase” y “Partido y acción de clase”. El trabajo realizado en la reunión general de agosto de 2023 y que se concreta en esta aplicación web, permite realizar un estudio en profundidad de la degeneración de la internacional y también hacer una sesión intensiva de recordatorio general detallado de aproximadamente cuatro horas de esta parte de la historia del movimiento comunista cuyas lecciones son críticas para la reanudación de la lucha de clase.
En la cuarta sesión (martes por la tarde) se leyó y comentó en profundidad el primer capítulo de El Capital, cuya importancia es específicamente subrayada por Marx.
Este es uno de los capítulos más difíciles de El Capital y la piedra fundacional del mismo. Sin embargo, una lectura del mismo conociendo el desarrollo completo del argumento facilita enormemente su comprensión y la absorción de su contenido.
Para los que sostienen que Marx se limitó a estudiar el capitalismo y nunca planteó los caracteres de una sociedad no mercantil, comunista, aprovecharemos para recordar uno de las momentos dentro de El Capital en los que K. Marx esboza expresamente los parámetros de una sociedad comunista, nada más y nada menos que en el primer capítulo de la primera sección del primer libro. En esta cita, en línea con la descripción del primer estadio de una sociedad comunista (el socialismo) realizada en “Crítica al programa de Gotha” (K. Marx, 1875) se trata ya de una sociedad no mercantil en la tiempo de trabajo cambia completamente su función y todas las relaciones sociales se vuelven límpidas y sencillas al haber acabado con la anarquía de la producción mercantil:
“Finalmente, imaginémonos, para variar, una asociación de hombres libres que trabajen con medios colectivos de producción y que desplieguen sus numerosas fuerzas individuales de trabajo, con plena conciencia de lo que hacen, como una gran fuerza de trabajo social. En esta sociedad se repetirán todas las normas que presiden el trabajo de un Robinson, pero con carácter social y no individual. Los productos de Robinson eran todos producto personal y exclusivo suyo, y por tanto objetos directamente destinados a su uso. El producto colectivo de la asociación a que nos referimos es un producto social. Una parte de este producto vuelve a prestar servicio bajo la forma de medios de producción. Sigue siendo social. Otra parte es consumida por los individuos asociados, bajo forma de medios de vida. Debe, por tanto, ser distribuida. El carácter de esta distribución variará según el carácter especial del propio organismo social de producción y con arreglo al nivel histórico de los productores. Partiremos, sin embargo, aunque sólo sea a título de paralelo con el régimen de producción de mercancías, del supuesto de que la participación asignada a cada productor en los medios de vida depende de su tiempo de trabajo. En estas condiciones, el tiempo de trabajo representaría, como se ve, una doble función. Su distribución con arreglo a un plan social servirá para regular la proporción adecuada entre las diversas funciones del trabajo y las distintas necesidades. De otra parte y simultáneamente, el tiempo de trabajo serviría para graduar la parte individual del productor en el trabajo colectivo y, por tanto, en la parte del producto también colectivo destinada al consumo. Como se ve, aquí las relaciones sociales de los hombres con su trabajo y los productos de su trabajo son perfectamente claras y sencillas, tanto en lo tocante a la producción como en lo que se refiere a la distribución.” (El Capital, Libro I, Sección I, Cap. I).
En la quinta sesión (miércoles por la mañana) se leyó y comentó la “Selección de escritos de la Izquierda Comunista 1912-1917” que se ha demostrado una muy buena lectura introductoria para contactos y simpatizantes que se acercan pero también para los militantes para poder plantear un amplio abanico de temas cruciales de una manera muy directa y fluida. Éstos son puestos en relación con las experiencias de lucha vividas en directo por militantes y simpatizantes del Partido, y proporcionan una guía práctica para toda una serie de conceptos y situaciones, así como demuestran la completa continuidad teórico-programática de la línea de la izquierda comunista italiana y sirven para entender por qué pudo jugar nuestra corriente el papel de intransigencia marxista en la degeneración de la internacional, previendo y advirtiendo del proceso degenerativo en curso.
En la sexta sesión (miércoles por la tarde) se terminó de leer el recopilatorio de textos mencionados en la primera parte de la tarde pero la sesión se desarrolló principalmente en un local sindical, invitando a esta sesión a más afiliados al sindicato de clase para realizar la visualización y comentario del video-documental “Alternativa al sistema mercantil capitalista”. Se visualizó el video en tres partes de media hora: 1) funcionamiento del capitalismo y sus consecuencias, 2) las falsas alternativas al capitalismo y 3) la superación del capitalismo por la revolución comunista. Después de cada media hora se revisó cada aspecto visualizado, poniéndolo en relación con lo estudiado o que se iba a estudiar en las sesiones de estudio de El Capital, y precisando los conceptos más complejos.
En la séptima sesión (jueves por la mañana) se realizó la lectura de “La llamada acumulación originaria” (Libro I, Secc. VII, Cap. XXIV) que culmina en el siguiente pasaje fundamental:
“La expropiación de los productores directos se lleva a cabo con el más despiadado vandalismo y bajo el acicate de las pasiones más infames, más sucias, mezquinas y más odiosas. La propiedad privada fruto del propio trabajo y basada, por así decirlo, en la compenetración del obrero individual e independiente con sus condiciones de trabajo, es devorada por la propiedad privada capitalista, que se basa en la explotación de la fuerza de trabajo ajena, aunque formalmente libre.
Una vez que este proceso de transformación corroe suficientemente, en profundidad y extensión, la sociedad antigua; una vez que los trabajadores se han convertido en proletarios y sus condiciones de trabajo en capital; una vez que el régimen capitalista de producción se mueve ya por sus propios medios, el rumbo ulterior de la socialización del trabajo y de la transformación de la tierra y demás medios de producción en medios de producción explotados socialmente, es decir, colectivos, y por tanto, la marcha ulterior de la expropiación de los propietarios privados, cobra una forma nueva. Ahora, ya no se trata de expropiar al trabajador independiente, sino de expropiar al capitalista explotador de numerosos trabajadores.
Esta expropiación se lleva a cabo por el juego de leyes inmanentes de la propia producción capitalista, la centralización de los capitales. Cada capitalista desplaza a otros muchos. Paralelamente con esta centralización o expropiación de muchos capitalistas por unos pocos, se desarrolla en una escala cada vez mayor la forma cooperativa del proceso del trabajo, la aplicación técnica consciente de la ciencia, la explotación sistemática y organizada de la tierra, la transformación de los medios de trabajo en medios de trabajo utilizables sólo colectivamente, la economía de todos los medios de producción al ser empleados como medios de producción de un trabajo combinado, social, la absorción de todos los países por la red del mercado mundial y, como consecuencia de esto, el carácter internacional del régimen capitalista. Conforme disminuye progresivamente el número de magnates capitalistas que usurpan y monopolizan este proceso de transformación, crece la masa de la miseria, de la opresión, del esclavizamiento, de la degeneración, de la explotación; pero crece también la rebeldía de la clase obrera, cada vez más numerosa y más disciplinada, más unida y más organizada por el mecanismo del propio proceso capitalista de producción. El monopolio del capital se convierte en grillete del régimen de producción que ha crecido con él y bajo él. La centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan a tal punto en que se hacen incompatibles con su envoltura capitalista. Ésta salta hecha añicos. Ha sonado la hora final de la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados.
El sistema de apropiación capitalista que brota del régimen capitalista de producción, y, por tanto, la propiedad privada capitalista, es la primera negación de la propiedad privada individual, basada en el propio trabajo. Pero la producción capitalista engendra, con la fuerza inexorable de un proceso natural, su propia negación. Es la negación de la negación. Esta no restaura la propiedad privada ya destruida, sino una propiedad individual, que recoge los progresos de la era capitalista: una propiedad individual basada en la cooperación y en la posesión colectiva de la tierra y de los medios de producción producidos por el propio trabajo.”
Después de la lectura se refirió y rebatió la explicación delirante difundida por ciertas corrientes del feminismo en relación con el proceso de proletarización descrito en el Cap. XXIV como si fuera un proceso “contra las mujeres” y su libertad sexual, que Marx habría tratado de ocultar, acusando además a la parte masculina de la clase obrera inglesa de haberse aliado con la patronal para que las obreras hicieran las tareas domésticas. Se pusieron varios ejemplos de la vacuidad de los argumentos de esta tergiversación promovida por la burguesía.
En la octava sesión (jueves por la tarde) se estudiaron “La transformación de dinero en capital” (Libro I, Secc. II, Cap. IV) y extractos del primer capítulo (Cap. V) de la Sección III del primer libro dedicada a “El plusvalor absoluto”. Con la combinación de estos dos capítulos se obtuvo una explicación completa de la base del descubrimiento de Marx: el plusvalor es tiempo no retribuido a la clase obrera que se embolsa la clase capitalista. En este punto se hizo un paréntesis para profundizar en la cuestión del trabajo simple y complejo, utilizando una serie de citas y ejemplos numéricos para ilustrar y clarificar la cuestión planteada por Marx y Engels:
“Al tomar el tiempo de trabajo como medida del valor, ¿suponemos, al menos, que las jornadas son equivalentes y que la jornada de un hombre vale tanto como la jornada de otro? No.” (Miseria de la Filosofía, Anti-Proudhon, Marx).
“Si la equivalencia de los tiempos de trabajo quiere decir que todo trabajador produce en el mismo tiempo el mismo valor, sin necesidad de medirlo por un valor medio, entonces la afirmación es obviamente falsa. Ya entre dos trabajadores, incluso de la misma rama profesional, el producto valor de la hora de trabajo resultará siempre diverso en cuanto a intensidad del trabajo y habilidad; ninguna comuna económica, o, al menos, ninguna comuna económica situada en nuestro cuerpo celeste, puede eliminar ese desorden, que no lo es, naturalmente, más que para gentes à la Dühring.” (Anti-Dühring, Engels).
El material utilizado para clarificar la cuestión se publicará en la revista en números siguientes.
En la novena sesión (viernes por la mañana) se prosiguió y finalizó el estudio de los extractos de la Sección III del primer libro dedicada a “El plusvalor absoluto”.
En la décima sesión (viernes por la tarde) se realizó el estudio de los extractos de los capítulos dedicados a “El plusvalor relativo” (Libro I, Secc. IV), desde la cooperación simple a la automatización pasando por la manufactura.
En la décimo primera sesión (sábado por la mañana), se realizó el estudio de la “Tendencia decreciente de la cuota de ganancia” (Libro III, Secc. III):“El mismo desarrollo de la fuerza productiva social del trabajo se traduce, pues, a medida que progresa el régimen capitalista de producción, de una parte, en la tendencia al descenso progresivo de la cuota de ganancia y, de otra parte, en el aumento constante de la masa absoluta de la plusvalía o ganancia apropiada, de tal modo que, en conjunto, al descenso relativo del capital variable y de la ganancia corresponde un aumento absoluto de ambos.” (El Capital, Libro III, Sección III, Cap. XIV)
Aunque presente en el conjunto de El Capital es en este punto que se hace obvio que éste no consiste en el estudio de la biología del capital sino en su necrología:
“La cuota de ganancia es el resorte propulsor de la producción capitalista, que sólo produce lo que puede producirse con ganancia y en la medida en que ésta puede obtenerse. De aquí la angustia de los economistas ingleses ante el descenso de la cuota de ganancia. (…) El desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo social es lo que constituye la misión histórica y la razón de ser del capital. Es así precisamente como crea, sin proponérselo, las condiciones materiales para una forma más alta de producción. (…) Se revela aquí de un modo puramente económico, es decir, desde el punto de vista burgués, dentro de los horizontes de la inteligencia capitalista, desde el punto de vista de la producción capitalista misma, su límite, su relatividad, el hecho de que este tipo de producción no es un régimen absoluto, sino un régimen puramente histórico, un sistema de producción que corresponde a una cierta época limitada de desarrollo de las condiciones materiales de producción.” (El Capital, Libro III, Sección III, Cap. XV)
“El verdadero límite de la producción capitalista es el mismo capital, es el hecho de que, en ella, son el capital y su propia valorización lo que constituye el punto de partida y la meta, el motivo y el fin de la producción; el hecho de que aquí la producción sólo es producción para el capital y no, a la inversa, los medios de producción simples medios para ampliar cada vez más la estructura del proceso de vida de la sociedad de los productores. De aquí que los límites dentro de los cuales tiene que moverse la conservación y valorización del valor–capital, la cual descansa en la expropiación y depauperación de las grandes masas de los productores, choquen constantemente con los métodos de producción que el capital se ve obligado a emplear para conseguir sus fines y que tienden al aumento ilimitado de la producción, a la producción por la producción misma, al desarrollo incondicional de las fuerzas sociales productivas del trabajo. El medio empleado –desarrollo incondicional de las fuerzas sociales productivas– choca constantemente con el fin perseguido, que es un fin limitado: la valorización del capital existente. Por consiguiente, si el régimen capitalista de producción constituye un medio histórico para desarrollar la capacidad productiva material y crear el mercado mundial correspondiente, envuelve al propio tiempo una contradicción constante entre esta misión histórica y las condiciones sociales de producción propias de este régimen.” (El Capital, Libro III, Sección III, Cap. XV)
En la décimo segunda sesión (sábado por la tarde) se estudiaron una serie de citas agrupadas bajo el título de “Apuntes sobre la cuestión del valor” que reforzaron y ampliaron los conceptos acerca del tiempo socialmente necesario, de la complejidad e intensidad del trabajo, etc. en la determinación del valor. Se introdujo el estudio realizado por Marx en el Libro II de El Capital y en la Sección IV del Libro III acerca de cómo el tiempo de trabajo dedicado a la compra-venta de las mercancías no añade valor y, como consecuencia, toda una serie de trabajos no añaden valor, sin perjuicio de que pueden desarrollarse sobre la base del trabajo asalariado y por lo tanto remunerarse sólo en parte el tiempo dedicado a ellos. Se estudiaron también los casos en que sí que se añade valor al tratarse de procesos de producción que se extienden a la órbita de la circulación y los casos en los que la rama de producción produce un resultado que no es un objeto físico.
Como segunda parte de esta sesión se inició el estudio de la cuestión del dinero y del crédito en “El Capital” con la lectura de los extractos del Capítulo III del Libro I, Sección I de El Capital.
En la décimo tercera sesión (domingo por la mañana) se estudiaron los extractos de las Secciones II y III del Libro II de El Capital en las que Marx expone la formación inevitable de un capital latente en forma de capital-dinero que a su vez es la base de la formación del crédito capitalista.
En la décimo cuarta sesión (domingo por la tarde) se estudiaron los extractos de la Sección V de El Capital para profundizar en la formación del crédito capitalista en sus diversas fases que coexisten hoy simultáneamente: crédito comercial (crédito a la primera potencia), billete de banco (crédito a la segunda potencia) y crédito bancario (crédito a la tercera potencia). Se pudo ver del estudio de esta sección que todos los fenómenos relativos al crédito vigentes en el mundo capitalista contemporáneo existían esencialmente ya en Inglaterra en el momento del estudio de El Capital. En esta sección se estudiaron, entre otros, conceptos como el desdoblamiento de la ganancia en interés y ganancia de empresa y el reflejo de este desdoblamiento en la explicación de la burguesía de su ganancia como si fuera un “salario”. También se estudió la existencia de una tendencia decreciente del tipo de interés como reflejo de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia y del fenómeno correspondiente a esta ley consistente en la tendencia a la hinchazón del capital ficticio conforme se desarrolla el capitalismo. En esta sección se encuentra asimismo la explicación de por qué los países con capitalismos más viejos tienden a una hipertrofia del crédito y de los rentistas, explicación que se combina con el efecto de la tendencia decreciente de cuota de ganancia que hace que los capitalismos más jóvenes acumulen más rápido que los capitalismos más viejos acumulen más lentamente.
Se había preparado material de estudio también en relación con la nivelación de la cuota de ganancia, la renta de la tierra y el proceso de reproducción del capital, que fue tratado en dos sesiones posteriores dedicadas, en septiembre.
Además de todas las sesiones de estudio reseñadas, también los momentos que no son estrictamente de estudio forman parte de la actividad de Partido y de la reunión general, involucrando a todos los presente: "El sentido del unitarismo y del centralismo orgánico es el de que el partido desarrolla dentro de sí los órganos aptos para las diversas funciones, que nosotros llamamos propaganda, proselitismo, organización proletaria, trabajo sindical, etc., hasta llegar, mañana, a la organización armada, pero nada se debe concluir por el número de compañeros que se considera dedicado a tales funciones, porque en principio ningún compañero debe ser extraño a ninguna de ellas." (Consideraciones sobre la actividad orgánica del partido cuando la situación es históricamente desfavorable, 1965).
Así se ha podido valorar experiencias vividas y comentar las actividades que se llevan o están llevando a cabo, el desarrollo del curso del imperialismo, las tareas en curso dentro del Partido y cuestiones aparecidas en la prensa burguesa; lo cual constituye una preparación viva de la segunda parte de la reunión general, de balance y plan de actividades, realizada en dos sesiones en la semana siguiente. Adicionalmente, aunque se tenían ya preparados inicialmente los materiales para los primeros días, como parte de la propia reunión se han ido imprimiendo y montando los folletos que se han ido utilizando, actividad en la que han participado de forma coordinada los asistentes así como en las demás tareas logísticas. En este contexto se distribuyeron, leyeron y comentaron dos hojas entre los asistentes a la reunión “Punto cardinal del programa comunista: Lucha decidida contra la especialización” y “La crisis de sobreproducción produce la guerra imperialista ¡Acabemos con el capitalismo!” que desarrollaban aspectos estudiados en las sesiones.
Durante la reunión se ha seguido el método de estudio militante establecido en los textos de Partido, que hemos recordado tantas veces en los resúmenes y en nuestra prensa: "La desinfección a la que dedicamos el noventa por ciento de nuestro pobre trabajo no se completará más que en un largo devenir y continuará mucho después de nosotros: es la que combate la epidemia de todos los lugares y de todos los tiempos (en todas partes y siempre peligrosa) de los revisores, actualizadores, contempladores e innovadores. Es inútil y dañino especificar o personalizar, y buscar en la lejanía o en la vecindad al lanzador de las bombas bacteriológicas; se trata de individualizar el virus y aplicarle el antibiótico, que tozudamente distinguimos en la continuidad de la línea, en la fidelidad a los principios, en el preferir novecientas noventa y nueve veces sobre mil la remasticación catequista a la aventura del nuevo descubrimiento científico que requiere alas de águila, y al que se siente llamado por el destino todo mosquito. Inquiétense, pues, los voladores enfurecidos, a los que devolvemos frígidamente y poco a poco a la modesta altitud a la que nos está permitido elevarnos, a nosotros que nos está prohibido todo heroísmo y todo romance, que nos atenemos a la ironía en lugar del lirismo y de vez en cuando nos vemos obligados a hacer volver hacia atrás a los más fogosos: ¡No hagáis de Fetontes! Por tanto, mientras demasiados tienen el histerismo del cálculo sublime, nosotros los catalogamos a la altura del ábaco, y verificamos si saben contar con la punta de los dedos." (El Marxismo de los balbuceantes, Sinistra, 1952)