Índice "El Comunista" nº76    

 

LA PARÁBOLA DEL ÓRDAGO ARANCELARIO DE EEUU: UN COLAPSO FUNCIONAL

 

Los aranceles anulados por el Tribunal Supremo

El 23 de febrero de 2026 el Tribunal Supremo de los EEUU declaró ilegales los aranceles impuestos por la fracción gobernante menos de un año antes, pomposamente anunciados el 2 de abril de 2025 proclamado como el “día de la liberación”.

Estos aranceles, que eran la seña identificativa de los partidarios del repliegue amurallado, han chocado con el cuerpo social burgués que ha forzado su anulación a través de sus órganos judiciales, votando en su contra incluso 2 de los 3 jueces del Tribunal Supremo nombrados por Trump.

Ahora los tribunales tendrán que dirimir la devolución de las cantidades recaudadas a las empresas importadoras estadounidenses que ya tenían presentada su demanda o la van a presentar después de este fallo del Tribunal Supremo: “están en juego alrededor de 170.000 millones de dólares, que es lo que la Administración Trump habría recaudado hasta ahora (…). De hecho, a las miles de reclamaciones que previsiblemente llegarán en próximas fechas se suman las más de 1.500 empresas importadoras y minoristas que ya han presentado sus propias demandas ante las autoridades estadounidenses de comercio” (Expansión, 21-02-2026).

Acto seguido el desautorizado bufón Trump anunció un arancel general del 10%, proclamando que lo subiría al 15%, cosa que luego no hizo. Los nuevos aranceles se basan en la Sección 122 de la Ley de Comercio que requiere una validación (ahora mismo en el aire) del Congreso para mantenerlos más allá del 24 de julio de 2026, cuando cumplirán 150 días.

 

Un inicio prometedoramente atropellado

Ya vimos en “El Comunista” nº75 (abril 2025, págs. 15-23) los titubeos que precedieron a este anuncio, las consecuencias inmediatas que llevaron a suspender los aranceles de forma general durante 90 días, excepto para China sobre quien EEUU intentó concentrar la presión y la escalación arancelaria resultado de la contundente respuesta del imperialismo chino.

Observemos qué parábola se ha recorrido desde ese inicio y cuáles han sido los resultados globales del proceso, además del tropiezo consigo mismo del imperialismo estadounidense en su intento de imponer su muro arancelario al resto de imperialismos  concurrentes.

 

Primer acuerdo, con Reino Unido

El primer acuerdo para evitar la aplicación unilateral de los aranceles por parte de EEUU fue alcanzado con Reino Unido el 9 de mayo de 2025.

Por parte del imperialismo estadounidense: “Se reducen del 25% al 0% los aranceles aplicados sobre el acero y el aluminio, (…) Washington también admite reducir los gravámenes a las importaciones de vehículos del 27,5% al 10% (…). Habrá una cuota de 100.000 vehículos, una cifra que prácticamente cubre todas las ventas de Reino Unido a EEUU. (…) para el resto de sectores, los aranceles continuarán en el 10%, la tasa genérica”  (Expansión, 09-05-2025). Por su lado, el imperialismo británico realizó concesiones bastante limitadas, retirando los aranceles “a las importaciones norteamericanas de etanol, utilizado en la producción de cerveza, y ha acordado un acceso recíproco para la ternera (…) el impuesto de servicios digitales, sigue igual. Se trata de una tasa del 2%” (Expansión, 09-05-2025).

 

Evolución de la escalación arancelaria EEUU-China

Aunque este primer acuerdo se anunció con el acostumbrado triunfalismo, los EEUU no tardaron en anunciar en el mismo mes de mayo la suspensión de los aranceles adicionales impuestos a China. Así, EEUU bajó sus aranceles impuestos a China del 145% al 55% (el tipo mínimo del 10% de los aranceles “recíprocos”, junto con los del 20% impuestos en febrero con la excusa del fentanilo y el 15% que ya había impuesto la fracción gobernante anterior antes de dejar el poder más otro 10% establecido en dos mandatos anteriores) y China ha bajado los que había impuesto a EEUU del 125% al 10%.

Como parte de esta tregua comercial, EEUU anunció “la reducción de los aranceles sobre pequeños paquetes procedentes de China, conocidos como de minimis, del 120% al 54%, manteniendo una tarifa fija de 100 dólares por paquete (…) un alivio para los gigantes tecnológicos de Silicon Valley, como Meta o Alphabet (Google), cuyos ingresos en publicidad digital dependen en gran medida de los anunciantes chinos (…) China levantó también ayer el veto que impuso hace un mes a la entrega de aviones de Boeing a aerolíneas del país asiático”  (Expansión, 14-05-2025).

Mientras tanto, los dirigentes reales del gran capitalismo estadounidense tienen claro que sus negocios necesitan a China para desarrollarse: “Ayer, Dimon, cuyo banco celebra una conferencia anual en Shanghái, se reunió con Ren Hongbin, presidente del Consejo de China para la Promoción del Comercio Internacional. (…) El CEO de Apple, Tim Cook, y el inversor Ray Dalio asistieron a una conferencia en la capital china en marzo y también se reunieron con He Lifeng”  (Expansión, 24-05-2025).

Después de varias prórrogas, faroles y presiones mutuas adicionales, en octubre de 2025 EEUU y China firmaron, en el marco del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico celebrado en Corea del Sur, una tregua de un año entero: “El presidente de EEUU afirmó haber accedido a reducir el arancel relacionado con el fentanilo a China del 20% al 10% (…) el Ministerio de Comercio de China confirmó que Pekín había acordado suspender la aplicación de los controles a la exportación de tierras raras y que EEUU suspendería la extensión de sus controles a la exportación de tecnología a las filiales de empresas chinas anunciada a finales del mes pasado, también durante un año. El Ministerio de Comercio informó que EEUU también acordó suspender por un año los aranceles portuarios impuestos recientemente a las industrias marítima, logística y de construcción naval chinas, tras lo cual Pekín suspendería sus contramedidas contra buques vinculados a EEUU” (Financial Times, 30-10-2025).

¿Significa esto que China era inmune a los aranceles y se podía mantener en esta situación indefinidamente? En absoluto, de lo contrario no hubieran pactado una tregua.

Por ejemplo: “Asociación de Comercio Electrónico Transfronterizo de Shenzhen, un grupo que representa a más de 2.000 comerciantes chinos, afirmó que muchos de ellos estaban “ansiosos” y habían pedido a las fábricas y proveedores que detuvieran o retrasaran las entregas. Esto ha llevado a algunas fábricas a suspender la producción durante una o dos semanas”  (Financial Times, 24-04-2025).

Pero sí que significa que el imperialismo chino ha demostrado tener herramientas de presión (y muy particularmente su control sobre las tierras raras) que han dejado en nada el chantaje arancelario que pretendía hacer el imperialismo estadounidense y que todos los aranceles adicionales con los que el imperialismo estadounidense pensaba doblegar a China han tenido que ser eliminados, en una retirada en toda regla.

Una faceta muy significativa de la guerra comercial entre EEUU y China es el intento del primero de impedir el acceso a chips avanzados a la segunda. Esto ha forzado a empresas como Xiaomi, Alibaba y Baidu a diseñar sus propios chips, fabricados en parte en Taiwan (TSMC). El intento de EEUU de bloquear el acceso a software de diseño de chips a inicios de junio fue retirado al cabo de un mes como parte de la retirada ante la contraofensiva china y también porque “los fabricantes chinos de EDA [automatización de diseño electrónico, en sus siglas en inglés], liderados por Empyrean Technology, ya han desarrollado un ecosistema de software cada vez más utilizado por los fabricantes de chips chinos” (Financial Times, 04-06-2025) con lo que la prohibición sólo hubiera regalado el mercado chino de EDA a las empresas chinas, mercado en el que actualmente todavía predominan el grupo alemán Siemens y los estadounidenses Synopsys y Cadence: “Entre las tres, controlan cerca del 80% del mercado de software EDA en China” (Expansión, 04-07-2025).

Por otro lado, el bloqueo de chips H20 impuesto por EEUU provocó un agujero de 4.500 millones de dólares en las cuentas de la propia Nvidia y, además: “EEUU corre el riesgo de perder su liderazgo en IA ante empresas chinas, como Huawei, si prohíbe la exportación de tecnología crítica” (Expansión, 16-07-2025). Tan importante es ese mercado que “Nvidia y AMD han aceptado pagar a Estados Unidos un 15% de los ingresos obtenidos” (Expansión, 12-08-2025).

Pero lo más significativo ha sido la respuesta en el lado del imperialismo chino: “el regulador de Internet chino, la CAC, envió un mensaje a importantes empresas tecnológicas como ByteDance y Alibaba, alegando preocupaciones de seguridad y ordenándoles que suspendieran los nuevos pedidos de chips H20 de Nvidia” (Financial Times, 22-08-2025). Y no sólo el H20: “El regulador chino de Internet (CAC) ha prohibido a las grandes tecnológicas domésticas comprar los chips de inteligencia artificial (IA) de la estadounidense Nvidia, (…) La CAC ha solicitado esta semana a gigantes como Tencent, ByteDance (TikTok) y Alibaba que concluyan las pruebas y los pedidos del chip RTX Pro 6000D, el procesador que fabrica Nvidia específicamente para el mercado chino” (Expansión, 18-09-2025). Y en paralelo: “Huawei Technologies Co. se dispone a aumentar considerablemente la producción de sus chips de inteligencia artificial más avanzados (…) La empresa china tiene previsto fabricar alrededor de 600.000 de sus emblemáticos chips Ascend 910C el año que viene, aproximadamente el doble del nivel de este año”  (Bloomberg, 29-09-2025). Es decir, China ha prohibido la importación de chips de menor gama, contando con su propia capacidad de producirlos. Resultado:[EEUU] garantizó este lunes el permiso a Nvidia (…) para que pueda vender a clientes en China y otros países su segundo chip más potente, el denominado H200” (La Vanguardia, 10-12-2025). Y no faltan compradores: “Alibaba y ByteDance ya habían comunicado en privado a Nvidia su interés en adquirir más de 200.000 unidades del modelo H200 cada una. Ambas empresas – junto con destacadas startups chinas, entre ellas DeepSeek – están actualizando rápidamente sus modelos para competir con OpenAI y otros rivales estadounidenses” (Bloomberg, 23-01-2026).

A quien sí que se ha conseguido imponer parcialmente EEUU es a Apple y a las empresas taiwanesas, imponiéndoles compromisos de inversión en EEUU. En el primer caso, 100.000 millones y, en el segundo caso,  500.000 millones para poder importar sin aranceles 2,5 veces su capacidad planificada en suelo estadounidense, con el sueño de recuperar parte de la cuota de fabricación de chips en EEUU que “cayó del 37% en 1990 a menos del 10% en 2024” (Expansión, 21-01-2026).

 

Del dicho al hecho, hay un trecho

Con otros imperialismos EEUU fue llegando a acuerdos en un camino plagado de faroles, bravuconadas y rectificaciones, como los aranceles del 50% con los que EEUU amenazó a la UE o el arancel del 35% con el que amenazó a Japón. En general, los aranceles (acordados o no) que entraron en vigor en agosto de 2025 fueron menores que los inicialmente anunciados: Bangladesh (del 37% al 20%), Camboya (del 49% al 19%), Corea del Sur (del 25% al 15%), Japón (del 24% al 15%), Madagascar (del 47% al 15%), Irak (del 39% al 30%), Indonesia (del 32% al 19%), Laos (del 48% al 40%), Sri Lanka (del 44% al 30%), Tailandia (del 36% al 19%), Taiwan (del 32% al 25%), UE (del 20 al 15%) y Vietnam (del 46% al 20%).

Birmania, Serbia, Filipinas vieron ajustes muy pequeños y en el caso de México se mantuvieron en el 30% (sólo para aquellos productos fuera del tratado de libre comercio y sin entrar en vigor, con una prórroga de 90 días).

Los estados que fueron perjudicados con mayores aranceles, fueron Canadá (del 30 al 35%), Suiza (del 31% al 39%), Brasil (del 10% al 50%), India (del 26% al 50%) y China (en la escalada y dejada sin efecto que hemos visto antes).

 

Integración de Suiza en el mercado de la UE

Difícilmente podrá olvidar la burguesía suiza el atropello del 39% de aranceles al que fue sometida aunque EEUU terminara reduciéndolos al 15% en noviembre de 2025, a cambio de la promesa de inversión en EEUU en la producción de empresas farmacéuticas, refinería de oro y material ferroviario. El resultado real de esta actuación de EEUU: el capitalismo suizo ha sido empujado a los brazos del imperialismo europeo.

En marzo de 2026 se firmó un acuerdo UE-Suiza por el que: “Por primera vez, Suiza se integrará en el mercado interior de electricidad de la UE (…), se crea un Espacio Común de Seguridad Alimentaria (…) Suiza podrá participar en una amplia gama de programas de la Unión Europea que abarcan la investigación, la educación, el espacio y la salud (…) Suiza acepta la aplicación dinámica del derecho de la Unión en los sectores cubiertos por el paquete (…) deberá adoptar las nuevas leyes que vaya promulgando la Unión Europea (…) las cuestiones relativas al derecho de la UE serán remitidas al TJUE (…) Suiza se compromete a una contribución financiera permanente (…) una contribución anual de 375 millones de euros desde la entrada en vigor del acuerdo hasta 2026 que se suma a los 140 millones de euros que el país helvético paga desde finales de 2024. El acceso al mercado único conlleva también la libre circulación de personas entre el bloque comunitario y Suiza, que ya no estarán limitadas por cuotas o topes” (Expansión, 03-03-2026).

 

Intento de someter a Brasil, acuerdo UE-Mercosur

La fracción gobernante de EEUU anunció 50% de aranceles sobre Brasil por el juicio del expresidente Bolsonaro.

Pese a la grandilocuencia del titular, la realidad demostraba la limitación de la presión que EEUU puede ejercer sobre Brasil: “Las exportaciones representaron menos de un 20% del PIB de Brasil el año pasado, según el Banco Mundial. De esta cifra, solo el 12% de sus exportaciones se destinó a EEUU (…). Casi 700 productos estarán exentos de los aranceles. Entre ellos se incluyen productos petrolíferos, mineral de hierro, pulpa de madera, fertilizantes, gas natural, aviones y piezas de aeronaves. Esto significa que casi la mitad de las exportaciones de Brasil a Estados Unidos quedarían exentas de los nuevos aranceles” (Financial Times, 07-08-2025).

Si bien es cierto que los aranceles golpearon algunas industrias como la del calzado (Brasil exportó en 2024 unos 5,8 millones de pares de zapatos a EEUU), en general: “el aumento de las exportaciones a otros mercados, en especial China y Argentina, compensó la caída. Brasil mantiene un superávit comercial de 6.130 millones de dólares, lo que representa un crecimiento del 35,8% respecto al saldo de 2024” (América Económica, 04-09-2025). Por lo tanto, como en otros casos, incluso en el reducido ámbito en el que los aranceles de EEUU parecen exitosos, normalmente sólo conllevan una redirección de determinados flujos comerciales.

De todas formas, uno de los principales talones de Aquiles de EEUU respecto a China son las tierras raras y Brasil es el segundo país en reservas de tierras raras (con 21 millones de toneladas métricos de óxidos, frente a los 44 de China y a los 1,9 de EEUU). Esto hace que a EEUU no le interese romper relaciones sino más bien intentar acceder a estas reservas, lo que da al capitalismo brasilero un punto importante de apoyo.

¿Qué no ha conseguido detener EEUU? La consolidación de China como “principal socio de múltiples países latinoamericanos, apoyando su comercio exterior en la región ante los aranceles de EEUU. Así ocurre en el caso de Brasil o Argentina, aunque el gigante asiático sigue elevando su presencia en otros mercados, como el peruano, algo que le ha valido nuevas fricciones con Estados Unidos en la recta final del año. En concreto, el puerto de Chancay inaugurado el año pasado para conectar directamente Sudamérica y China se une a otras iniciativas como fábricas de vehículos en México y Brasil, minas de cobre o hierro en Chile, proyectos ferroviarios en Argentina o las explotaciones de litio en esos dos países y Bolivia” (Expansión, 29-12-2025).

Pero no sólo esto, un resultado directo de la política arancelaria de EEUU ha sido la firma del tratado de libre comercio entre la UE y Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), “que va a crear un mercado integrado de 780 millones de consumidores” (Bloomberg, 17-01-2026). El acuerdo ha sido posible, después de 25 años de negociaciones infructuosas gracias a la actuación de EEUU. El golpe de gracia lo dio la escalada en relación con Groenlandia, en el envalentonamiento de EEUU sucesivo a su intervención militar en Venezuela (ver pág. 16 en esta revista) durante la cual EEUU amenazó con imponer un arancel adicional del 25% a varios Estados de la UE (amenaza que – dicho sea de paso – no cumplió). Esto permitió superar la resistencia interna en la UE, terminando de empujar a Italia a aceptar el acuerdo.

Y no es este el único acuerdo de libre comercio de la UE con otro bloque que se ha “desencallado”. Además del que veremos más adelante con India, la UE ha llegado a acuerdos similares también con Australia e Indonesia.

Volviendo a los aranceles de Brasil, éstos han caído finalmente al 10%, que es el tipo general impuesto por el gobierno de EEUU como medida inmediatamente posterior a la anulación de los aranceles previos efectuada por el Tribunal Supremo de EEUU. Pero ya en noviembre de 2025, tres meses después de la imposición de aranceles a Brasil, EEUU había dado marcha atrás en 100 productos: “Tras la orden ejecutiva firmada por Donald Trump, Washington elimina el 40% restante de los recargos impuestos en julio, después de retirar hace unos días el 10% inicial. (…) La eliminación del 40% restante de los aranceles permite que sectores estratégicos —especialmente el agroalimentario— recuperen parte de su competitividad en el mercado estadounidense. Entre los productos incluidos figuran carne, frutas, nueces, café, té, especias, raíces, tubérculos, alimentos procesados, bebidas, fertilizantes y combustibles fósiles” (América Económica, 21-11-2025).

Y no se trató sólo de Brasil, sino de una retirada más general, aunque no completa, que evidencia la debilidad de EEUU ante… SUS PROPIOS aranceles: “EEUU ha anunciado acuerdos comerciales marco con Argentina, Ecuador, Guatemala y El Salvador, en un esfuerzo de la Administración Trump por reducir los precios de los alimentos para los consumidores estadounidenses (…) Washington declaró en comunicados separados que eliminaría los aranceles a los productos de Ecuador, El Salvador y Guatemala que “no se pueden cultivar, extraer ni producir de forma natural en EEUU en cantidades suficientes”. Los aranceles a los textiles y prendas de vestir de El Salvador y Guatemala también se reducirían, según el comunicado. (…) En un comunicado conjunto con Buenos Aires difundido por la Casa Blanca el jueves, Washington anunció la eliminación de los aranceles recíprocos a las importaciones de “recursos naturales no disponibles” y de algunos ingredientes para productos farmacéuticos. Argentina, a su vez, accedió a abrir su mercado al ganado estadounidense, según informaron ambas partes, además de relajar las restricciones a algunos productos lácteos estadounidenses y rebajar los aranceles a una serie de bienes como algunos medicamentos, productos químicos, maquinaria, dispositivos médicos y vehículos de motor” (Financial Times, 15-11-2025).

 

India, Rusia, China, la UE y Canadá

El imperialismo indio ha estado comprando petróleo ruso con descuento desde el inicio de la guerra en Ucrania, con el permiso de EEUU: “Las exportaciones de crudo ruso a India, (…) se han disparado desde 2022, hasta alcanzar en la actualidad los 140.000 millones de dólares (unos 120.000 millones de euros) y suponer más de un tercio de sus importaciones” (Expansión, 24-10-2025). Ante la resistencia del imperialismo ruso a aceptar un acuerdo en Ucrania, EEUU intentó forzar al imperialismo indio a dejar de comprarle petróleo, imponiéndole un arancel del 50% a partir de agosto de 2025 ante la negativa a renunciar a este muy lucrativo negocio.

Esto representa una oportunidad para el imperialismo chino que no dudó en aprovechar: “El Ministerio de Asuntos Exteriores de China declaró el jueves que Pekín está dispuesto a colaborar con Nueva Delhi para ‘gestionar adecuadamente las diferencias teniendo en cuenta el panorama general’” (Bloomberg, 14-08-2025). Los hechos no se hicieron esperar y China e India anunciaron el restablecimiento de los vuelos directos entre los dos estados capitalistas.

Tras siete años de no visitar China, unas semanas después, el presidente de India participaba en Pekín en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái con puestas en escena con Modi abrazando a Putin y subiendo a su limosina, o la reunión entre Modi, Putin y Xi Jinping. A la cumbre asistieron: “los miembros permanentes de la OCS (China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán, India, Pakistán, Irán y Bielorrusia) y otros 14 socios de diálogo, como Turquía, Arabia Saudí, Egipto y Myanmar (…) También ha sido invitado para la ocasión el secretario general de las Naciones Unidas (…) y el de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN)” (El País, 01-09-2025). Con todo, para mantener una cierta distancia, Modi no participó en el macro desfile militar diseñado para mostrar el poder militar chino, al que los presidentes allí presentes llegaron en una comitiva encabezada por el trio China, Corea del Norte y Rusia.

En lugar de alejar al imperialismo indio del ruso, el atropello estadounidense los ha acercado, con la visita de Putin a la India en diciembre de 2025 y la firma de un programa de cooperación económica que tiene “como objetivo elevar el comercio bilateral hasta los 100.000 millones de dólares y ya realizan la gran mayoría de sus transacciones en monedas nacionales” (Banca y Negocios, 05-12-2025).

En otro orden, EEUU elevó el coste para obtener un nuevo visado del programa H-1B a 100.000$. Esta decisión, fácil de casar con la agenda migratoria de la fracción gobernante de EEUU pero a la que curiosamente había renunciado expresamente, es un golpe dirigido específicamente a India y a su modelo de negocio de subcontratación de servicios informáticos cifrado en 280.000 millones de dólares. El 71% de los beneficiarios del H-1B en 2024 fueron trabajadores indios, el 12% trabajadores chinos, seguidos por un 3% de trabajadores filipinos, canadienses y surcoreanos. El objetivo de la represalia es principalmente: “las empresas indias de externalización, encabezadas por Tata Consultancy Services Ltd. e Infosys Ltd., que utilizan el programa para destinar a decenas de miles de ingenieros a clientes estadounidenses, desde Citigroup Inc. Hasta Walmart Inc. (…) Infosys emplea a miles de personas en sus centros de servicios de estados como Texas, Indiana y Carolina del Norte” (Bloomberg, 21-09-2025).

Como es habitual, esto no significa que esta restricción de visados se traduzca en mayor contratación de estadounidenses para estos puestos sino que “es probable que aumenten los costes para las empresas estadounidenses y las empujen a acelerar la expansión de sus denominados «centros de capacidad global» en la India. Empresas como Microsoft Corp., Google, Goldman Sachs Group Inc., JPMorgan Chase & Co. y Morgan Stanley ya cuentan con grandes centros de este tipo en la India”  (Bloomberg, 21-09-2025). Por otro lado, hay quien está esperando con los brazos abiertos (aunque no sin cierta resistencia interna) a los ingenieros que EEUU está expulsando: “Pekín espera que el programa de la visa K, (…) resultará atractivo para los chinos residentes en el extranjero y los trabajadores cualificados de países en desarrollo, impulse el crecimiento de sus industrias de ciencia y tecnología (…) Con la visa K, se prevé una mayor afluencia de personas procedentes de India, Rusia, el Sudeste Asiático y Oriente Medio, lugares repletos de talento STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) a un menor coste” (Financial Times, 01-11-2025).

EEUU ha tratado infructuosamente de sumar más Estados capitalistas a la presión al “advertir a la Unión Europea de que los aranceles a las importaciones indias y chinas deben ser una prioridad ante las compras que estos países hacen de petróleo ruso” (Expansión, 13-09-2025). También lo ha intentado con el G-7, sin éxito en ambos casos. Y no sólo no ha conseguido que le impusieran aranceles a India sino que después de 20 años de negociaciones, India firmó un acuerdo con la UE: “un pacto de libre intercambio de bienes que crea un mercado de casi 2.000 millones de personas y que representa nada menos que un cuarto del PIB mundial. (…) Bajo el nuevo acuerdo, se eliminarán o reducirán los aranceles sobre el 96,6% de las exportaciones de bienes desde la UE al mercado indio. Este movimiento permitirá ahorrar cada año 4.000 millones de euros en aranceles a las compañías de la región, según los cálculos de Bruselas. Por parte de la UE, la retirada arancelaria será equivalente, aunque en algunos sectores será más rápida que la que afrontará India por la mayor madurez de su industria. (…) En el ámbito industrial, sectores clave como maquinaria y equipo eléctrico (con aranceles actuales de hasta el 44%) y aeronaves y naves espaciales (hasta el 11%) verán sus gravámenes reducidos al 0% para casi todos los productos. Del mismo modo, los productos químicos, el hierro y el acero (ambos con tasas actuales de hasta el 22%), y los productos farmacéuticos (con un 11%) alcanzarán el 0% de arancel en la práctica totalidad de su oferta. Para los instrumentos ópticos, médicos y quirúrgicos, el arancel del 27.5% bajará al 0% en el 90% de los productos, mientras que en el sector de los plásticos, la tasa del 16.5% se eliminará casi por completo. En sectores de mayor sensibilidad, las perlas, piedras preciosas y metales verán su arancel del 22.5% caer al 0% para una quinta parte de los productos, con reducciones adicionales en otro 36%, y los vehículos de motor experimentarán un recorte masivo del 110% al 10% para una cuota de 250.000 unidades” (Expansión, 28-01-2026). La reacción al otro lado del muro arancelario no se hizo esperar: “Tras una conversación telefónica con Modi, Trump anunció en las redes sociales que reduciría el arancel estadounidense sobre los productos indios del 25 % al 18 %. El presidente de EEUU también va a eliminar un arancel punitivo adicional del 25 % aplicado en respuesta a las compras de crudo de Rusia por parte de la India” (Bloomberg, 02-02-2026).

Respecto a este acuerdo, después de la anulación de los aranceles por el Tribunal Supremo de EEUU, las reacciones dentro del capitalismo indio han ido en la línea de intentar renegociarlo: “Los líderes de la oposición instaron al Gobierno del primer ministro Narendra Modi a renegociar el acuerdo comercial del país con Estados Unidos, mientras que el presidente de la Federación de Organizaciones de Exportadores de la India afirmó que ‘ahora todos competimos en igualdad de condiciones’” (Bloomberg, 21-02-2026).

La justificación dada por la fracción gobernante de EEUU para consumo interno y externo para justificar tal bajada de pantalones (reducción de aranceles) realizada in extremis para no perder completamente a la India como “aliado” es que en el lado indio habría el compromiso de no comprar más petróleo ruso. Este supuesto compromiso no ha sido confirmado por India y ha sido desmentido por Rusia. No ha tenido que pasar un mes para que EEUU haya vuelto a permitir oficialmente a la India que compre petróleo ruso, como veremos más adelante en este número.

Lo que no quiere decir que India no diversifique sus recursos, valorando comprar petróleo venezolano (con los obstáculos que analizaremos más adelante, ver pág. 17), negociando un acuerdo comercial con Chile que le dé acceso a sus reservas de minerales, con Brasil para el acceso a las tierras raras o con Canadá (otro de los objetivos de la furia arancelaria de EEUU) para el suministro de petróleo y GNL: “Ottawa se comprometerá a enviar más petróleo crudo, gas natural licuado y gas licuado de petróleo a la India, mientras que Nueva Delhi enviará más productos petrolíferos refinados a Canadá.”  (Bloomberg, 27-01-2026). La explicación del representante del imperialismo canadiense es significativa en cuanto a la causa de su actuación: “’Canadá solía destinar el 98% de sus exportaciones de energía a un solo país [EEUU]’, afirmó Hodgson en la conferencia. ‘Estamos decididos a diversificarlas’” (Bloomberg, 27-01-2026).

 

Más reducciones de aranceles

Si más arriba hemos visto la reducción adicional de aranceles iniciada con estados latinoamericanos, en enero de 2026 se posponía la anunciada subida de aranceles para muebles tapizados, los armarios de cocina y los tocadores que tenían que subir del 25% hasta el 50%.

En febrero de 2026, EEUU bajó sólo un punto el arancel general a Bangladesh pero incluyó un “mecanismo que permite que determinados productos textiles se beneficien de una exención total de los aranceles (…) La exención beneficiará a Bangladés, el segundo mayor exportador mundial de prendas de vestir después de China. El sector representa más del 80% de las exportaciones totales del país y alrededor del 11% del producto interior bruto” (Bloomberg, 09-02-2026).

A mediados de febrero de 2026, el Gobierno de EEUU estaba planteándose “reducir algunos aranceles sobre los productos de acero y aluminio” (Financial Times, 13-02-2026).

 

Efectos y resistencia interna a los aranceles

A principios de 2025, en preparación previa a la entrada en vigor de los aranceles se dispararon las compras: “Los datos oficiales del Departamento de Comercio de EEUU reflejan que el déficit comercial de Washington alcanzó los 465.000 millones de dólares entre enero y marzo de 2025 – frente a los 278.000 millones de un año antes –, debido a la avalancha de importaciones adelantadas” (El País, 27-08-2025). Con estas compras masivas adelantadas se pospuso el efecto del incremento de los precios derivado de los aranceles, pero éste ha llegado inevitablemente, afectando al tejido empresarial.

“El gigante estadounidense de la distribución Walmart anunció ayer que “los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump han provocado un aumento en los costes de la compañía”. Este crecimiento de costes se ha intensificado por el reabastecimiento de la firma estadounidense de cara a la temporada de compras navideñas. (...) El director ejecutivo de Walmart, Doug McMillon, explicó que ‘(…) a medida que reponemos inventario a niveles de precios posteriores a los aranceles, seguimos viendo que nuestros costes aumentan cada semana (…)’” (Expansión, 22-08-2025).

“De acuerdo con un informe publicado ayer por JPMorgan Chase Institute el pago de aranceles por parte de las empresas medianas estadounidenses sufrió ‘un fuerte aumento a partir de abril de 2025’, coincidiendo con la implementación de los primeros aumentos arancelarios, tras lo que los mantuvieron con una subida progresiva a lo largo de 2025 ‘y finalmente alcanzaron un nivel aproximadamente tres veces superior al registrado hasta principios de 2025’(…) las empresas medianas emplean a unos 48 millones de trabajadores y generan un tercio del PIB del sector privado” (Expansión, 20-02-2026).

Y estas empresas repercuten una buena parte del incremento en los famosos consumidores: “Tras analizar 25 millones de envíos con un valor de 4 billones de dólares tramitados en las aduanas estadounidenses a lo largo del año pasado concluyen que los ingresos aduaneros del país han subido en 200.000 millones de dólares, pero que la mayoría de los mismos (96%) proceden del bolsillo de los consumidores estadounidenses vía incremento de precios, puesto que las empresas exportadoras extranjeras apenas habrían absorbido en sus costes el 4% de los nuevos aranceles. (…) Tax Foundation estima que cada hogar de Estados Unidos ha tenido que asumir un sobrecoste de 1.100 dólares en 2025, que aumentará hasta 1.500 dólares en este ejercicio” (Expansión, 26-01-2026). Las oposiciones a los efectos de la ofensiva arancelaria, se fueron incrementando dentro del propio campo republicano: “El miércoles, miembros del propio Partido Republicano se unieron a los demócratas cuando la Cámara de Representantes votó en contra de los aranceles de Trump a Canadá” (Financial Times, 13-02-2026).

 

Redireccionamiento de las cadenas de suministro

Si hasta aquí hemos ido siguiendo la evolución de los aranceles en sí mismos, observemos antes de concluir, cuál ha sido el resultado desde el punto de vista de los efectos prácticos en la causa que motiva el intento de levantar un muro arancelario: el VOLCÁN de la producción, cuya avalancha de mercancías inunda el mercado mundial exportando su DEFLACIÓN.

Para empezar, China ha obtenido en el 2025 un superávit comercial récord de 1,3 billones de dólares. La base material de este VOLCÁN es la re-inversión en capital fijo del plusvalor extorsionado a la clase obrera, en forma de robots baratos para producir mercancías baratas:Las fábricas chinas instalan alrededor de 280.000 robots industriales al año, la mitad del total mundial, lo que sitúa la densidad de robots por trabajador del país por encima de la de Alemania y se acerca a la de Corea del Sur, que lidera la tendencia, según la Federación Internacional de Robótica. Según el grupo de investigación chino MIR Databank, la mitad de esos robots los fabrican grupos nacionales como Chengdu CRP Robot Technology. (…) Sus robots de soldadura se venden a un precio muy inferior al de sus rivales japoneses Yaskawa y Fanuc y los de ABB y Kuka” (Financial Times, 01-09-2025).

 

Como se observa en el gráfico, el superávit récord no significa que todas las industrias chinas estén viendo el mismo crecimiento en la exportación. Por ejemplo, los juguetes, el vestido y los muebles han visto disminuciones de entre el 5% y el 15% interanual, pero la exportación de baterías, automóviles y circuitos integrados – sectores sustancialmente más importantes desde un punto de vista de la producción capitalista – ha visto subidas por encima del 20%.

La realidad es que, en la medida en que EEUU ha conseguido reducir la entrada de mercancías chinas, ha forzado a esas mercancías a irrumpir en el resto de mercados, donde EEUU también aspira a vender y donde la masa de mercancías invendidas aumenta la presión para exportar hacia mercados como los propios EEUU.

Lo que se ha producido es un redireccionamiento de los flujos, pero no ha conllevado la disminución sino el aumento del volumen total que abarrota el mercado mundial: “Estados Unidos fue la única gran región que registró un descenso en las exportaciones chinas entre enero y febrero, con una caída de las ventas del 11 %. Los envíos a África se dispararon casi un 50 % durante ese periodo – el aumento más rápido a nivel mundial – , seguidos de un incremento de más del 29 % hacia los países del sudeste asiático pertenecientes a la ASEAN y de un aumento de casi el 28 % hacia la Unión Europea” (Bloomberg, 10-03-2026).

En el siguiente gráfico se ve como el volumen de importaciones dentro de EEUU se ha incrementado en 2025.

 

  

 

En el siguiente gráfico, se observa el reemplazo específico de canales de exportación que inundan EEUU: la parte que no se compra a China, se compra a otros países del sudeste asiático.

 

 

 

Y no se interprete con ello que China exporta a estos países para re-etiquetar los productos en estos países para luego exportarlos a EEUU. Esto sin duda ha venido sucediendo a través de México y ahora Vietnam sobre todo, pero no es el principal aspecto del fenómeno ni mucho menos.

Conforme las cadenas de suministro se han desplazado parcialmente a otros países, China ha empezado a ser la exportadora de los materiales y maquinarias que se utilizan y manufacturan en estos países. Por ejemplo: “Las exportaciones al país vecino de China alcanzaron el mes pasado la cifra récord de 12.500 millones de dólares, impulsadas en gran medida por el rápido traslado de la producción de iPhones de los proveedores de Apple Inc. desde su vecino asiático a la India. Sin embargo, esas empresas siguen dependiendo de componentes y herramientas fabricados en su mayoría en China. En julio, las empresas chinas enviaron a la India chips informáticos por valor de casi 1.000 millones de dólares y teléfonos y componentes por valor de miles de millones de dólares más, según datos publicados por Pekín” (Bloomberg, 23-09-2025).

 

Resultados esquemáticos

Sin perjuicio de volver a abordar el proceso de la guerra comercial y de las tribulaciones arancelarias de unas y otras potencias imperialistas, nos interesa resaltar los siguientes resultados esquemáticos del despliegue de la propuesta de muro arancelario de la fracción gobernante en EEUU:

  • EEUU ha conseguido algunos compromisos de inversión dentro de su territorio, la mayoría pendientes de concreción.
  • Sin embargo, los aranceles efectivamente impuestos o acordados fueron menores a los anunciados.
  • Unos meses después, EEUU tuvo que empezar a retirar parte de los aranceles para mitigar el impacto dentro de su economía de sus propios aranceles.
  • Se ha expuesto todavía más la dependencia de EEUU del resto de imperialismos y su vulnerabilidad ante sus propios aranceles.
  • Los aranceles han perjudicado a las propias empresas estadounidenses hasta el punto que el Tribunal Supremo ha tenido que desautorizar la política estrella de la actual fracción gobernante.
  • EEUU se enfrenta ahora a miles de demandas para que devuelva a sus propias empresas el dinero recaudado a través de los aranceles.
  • El atropello arancelario estadounidense ha obligado al resto de imperialismos a estrechar lazos, pese a las contradicciones que subsisten entre todos, profundizando el aislamiento de EEUU.
  • EEUU ha tenido que rendirse en su intento de doblegar a China, retirando los aranceles adicionales, claudicando en materia de semiconductores y evidenciando sus vulnerabilidades.
  • La sobreproducción no se ha detenido, ni la avalancha deflacionaria de mercancías que inunda el mercado mundial, y el superávit comercial de China ha seguido creciendo.

 

La anulación de los aranceles por parte del propio Tribunal Supremo de EEUU nos sitúa muy sintomáticamente a una semana antes del inicio del ataque de Israel y EEUU contra Irán (ver pág. 20). Pero antes de entrar en el análisis del desarrollo de este conflicto, tenemos que desgranar otros elementos que se han ido acumulando y que completan los motivos y explican la detonación y desarrollo de esta guerra imperialista.

  

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