Índice "El Comunista" nº76 

El ciclo histórico de la III Internacional (I)

El ciclo histórico de la III Internacional (II)

El ciclo histórico de la III Internacional (III)

El ciclo histórico de la IV Internacional (IV)

 

EL CICLO HISTÓRICO DE LA DEGENERACIÓN DE LA III INTERNACIONAL (V)

 

1923 – Detención de los dirigentes del PC de Italia por el fascismo

La detención de los dirigentes del PC de Italia por el fascismo proporciona el pretexto al Ejecutivo de la 3ª Internacional para desplazar a la Izquierda de la Dirección del Partido Comunista de Italia y poner en su lugar a una dirección ordinovista, es decir, primero a Togliatti y luego también a Gramsci.

 

1923 – III Ejecutivo ampliado: ‘bolchevismo nacional’

En enero de 1923, el ejército francés ocupó el Ruhr para hacerse pagar la indemnización del Tratado de Versalles.

Eso dio pie a una política de agitación y colaboración entre el Partido Comunista Alemán y la burguesía alemana, sustentada en la teorización de que Alemania se había convertido en una colonia que estaba siendo expoliada por Francia. Por lo tanto, el movimiento patriota alemán sería un movimiento anticolonial y la burguesía pasaría a ser revolucionaria pese a encontrarnos en una situación de pleno capitalismo.

En junio de 1923, en el III Ejecutivo ampliado, Zinóviev (presidente de la Internacional), se vanagloriaba de que la burguesía reconociera el bolchevismo nacional del Partido Comunista y de que ello demostraría que ese partido habría adquirido una psicología de masas.

Todo esto es, evidentemente, una desviación programática que contradice el marxismo y las Tesis del II Congreso sobre la cuestión nacional y colonial.

Las similitudes con el socialismo nacional del Partido Socialista Nacional Obrero de Alemania de Hitler son excesivas y, de hecho, se llegaron a realizar meetings conjuntos hasta que se repudiaron por parte de... los nazis.

Como denunciaba la Izquierda en El comunismo y la cuestión nacional (1924), este eclecticismo táctico que cortaba toda relación con los principios que habían originado determinadas tácticas, conducía a una auténtica revisión que convertía la actuación en social-nacionalista.

"He aquí cómo el olvidar el origen de principio de las soluciones políticas comunistas puede llevar a aplicarlas allí donde faltan las condiciones que las han sugerido, bajo el pretexto que cualquier complicado expediente se pueda utilizar siempre útilmente. No puede no considerarse como un fenómeno que tiene cierta analogía con las empresas del social-nacionalismo, el hecho de que el compañero Radek, para sostener en una reunión internacional la táctica fomentada por él, “descubra” que el gesto del nacionalista sacrificándose en la lucha contra los franceses del Ruhr tiene que ser exaltado por los comunistas en nombre del principio (nuevo para nosotros, e inaudito), que por encima de los partidos se deba sostener a cualquiera que se sacrifique por su idea.

Un deplorable empequeñecimiento es el que reduce la tarea del gran proletariado de Alemania a una emancipación nacional: cuando nosotros esperamos de este proletariado y de su partido revolucionario que éste consiga vencer no para sí, sino para salvar la existencia y la evolución económica socialista de la Rusia de los Soviets, y para descargar

contra las fortalezas capitalistas de occidente la llamarada de la Revolución mundial, despertando a los trabajadores de los otros países por un momento inmovilizados por los últimos conatos contra-ofensivos de la reacción burguesa." (El comunismo y la cuestión nacional, 1924)

 


  • Julio 1914 – Inicio primera guerra mundial (bancarrota de la II Internacional)
  • 1917 – Revolución de febrero y octubre en Rusia
  • 1917 – Intervención militar extranjera y guerra civil en Rusia
  • Marzo 1918 – Tratado de Brest-Litovsk
  • Noviembre 1918 – Levantamiento de Kiel
  • Noviembre 1918 – Fin de la primera guerra mundial
  • Diciembre 1918 – Fundación del Partido Comunista de Alemania
  • Enero 1919 – Asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht por parte de la socialdemocracia
  • Marzo 1919 – I Congreso de la 3ª Internacional
  • Marzo-agosto 1919 – República Soviética de Hungría (la participación de los socialdemócratas la dinamita)
  • Abril 1919 – República soviética de Baviera
  • Marzo-abril 1920 – “putsch” de Kapp/Lüttwitz + levantamiento del Ruhr
  • Mayo 1920 – Tesis de la Fracción Comunista Abstencionista del PSI
  • Julio-agosto 1920 – II Congreso de la 3ª Internacional  “21 condiciones de admisión”
  • Agosto 1920 – Derrota del ejército rojo en Varsovia
  • Septiembre 1920 – Ocupación de fábricas en Italia
  • Diciembre 1920 – Fusión de la ‘izquierda’ del USPD con el KPD
  • Enero 1921 – Fundación del Partido Comunista de Italia
  • Enero 1921 – ‘Carta abierta’ del KPD al SPD y a los sindicatos
  • Marzo 1921 – Fracaso de la acción de marzo en Alemania
  • Junio-julio 1921 – III Congreso de la 3ª Internacional  “conquista de las masas” (de la mayoría…)
  • Diciembre 1921 – Resolución previa al I Ejecutivo ampliado  “frente único político”
  • Enero 1922 – Tesis sobre la táctica del Partido Comunista de Italia (Roma)
  • Febrero 1922 – I Ejecutivo Ampliado
  • Abril 1922 – Conferencia conjunta con la II Internacional y la II ½ Internacional
  • Junio 1922 – II Ejecutivo ampliado  “gobierno obrero”
  • Agosto 1922 – Sumisión del PCCh al Kuomintang
  • Octubre 1922 – Marcha sobre Roma
  • Noviembre 1922 – Proyecto de Tesis presentado por el PC de Italia al IV Congreso
  • Noviembre-diciembre 1922 - IV Congreso de la 3ª Internacional  “gobierno obrero y campesino”

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  • Enero 1923 - Ocupación francesa del Ruhr
  • Febrero 1923 – Detención de los dirigentes del PC de Italia, puesta a dedo de Togliatti en la dirección
  • Junio 1923 – “Bolchevismo nacional” en Alemania
  • Octubre 1923 – Ministros comunistas en los gobiernos de Sajonia y Turingia (y disolución militar posterior)

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  • Enero 1924 – Muerte de Lenin
  • Junio-julio 1924 – V Congreso de la 3ª Internacional  “bolchevización”
  • Junio 1924 – Asesinato de Matteoti y pantomima del Aventino
  • Abril 1925 – Elección presidencial de Hindenburg en Alemania
  • Enero 1926 – Tesis de la Izquierda al III Congreso del Partido Comunista de Italia (Lyon)
  • Febrero 1926 – VI Ejecutivo ampliado
  • Marzo 1926 – Traición de la revolución proletaria en China (masacre de Shanghái y Cantón en 1927)
  • Mayo 1926 – Traición de la huelga de los mineros en Gran Bretaña (Comité anglo-ruso)
  • Diciembre 1926 – VII Ejecutivo ampliado  “socialismo en un solo país”, derrota de la oposición rusa
  • Octubre 1929 – Crack del 29
  • 1936, 1938 – Procesos de Moscú
  • Mayo 1937 – Hechos de mayo durante la guerra civil española
  • Septiembre 1939 – Inicio de la segunda guerra mundial
  • Mayo 1943 – Disolución formal de la 3ª Internacional

El texto recuerda que la vía por la que se vehiculizó la traición de la 2ª Internacional al estallar la guerra en 1914 fue la del descubrimiento improvisado de principios superiores por encima de la lucha de clases:

"Entonces se aprendió (y bien pocos supieron, menos todavía pudieron, entre los militantes socialistas, expresar su indignación y su protesta) que el proletariado socialista tenía que dejar de lado los principios mientras eran los principios de la doctrina clasista, pero tenía que inclinarse ante ellos como una cosa sagrada, cuando se trataba de los principios de la ideología burguesa, de aquellas ideas fundamentales en la religión de las cuales las clases dominantes tienden a transformar la prevalencia de sus intereses: la traición al contenido de la crítica marxista no podía ser más desvergonzado…" (El comunismo y la cuestión nacional, 1924)

El texto resume con precisión la necesidad del movimiento comunista de tener principios  o, mejor, postulados programáticos estables adquiridos y de su 'codificación' en claras reglas tácticas de acción:

"Para indicar brevemente la solución que a nosotros nos parece mejor, diremos que  se debe rechazar absolutamente la tesis según la cual la política marxista se contenta con un simple examen de las sucesivas situaciones (con un método, se entiende, bien determinado) y no necesita de otros elementos. Cuando nosotros hayamos estudiado los factores de carácter económico y el desarrollo de los contrastes de clase que se presentan en el campo de un problema dado, habremos hecho algo indispensable pero no habremos todavía tenido todo en cuenta. Hay ciertos otros criterios que hay que tener necesariamente en cuenta, que se pueden llamar 'principios' revolucionarios, si se aclara que tales principios no consisten en ideas inmanentes y apriorísticas fijadas de una vez y para siempre en tablas que se han “encontrado” en alguna parte, bellas y esculpidas. Si se quiere se puede renunciar a la palabra principios para hablar de postulados programáticos: se puede siempre precisar mejor, es más hay que hacerlo teniendo también presentes las necesidades lingüísticas de un movimiento internacional, nuestra terminología.

La manera de coordinar cada una de las soluciones a esta finalidad general se concreta en postulados adquiridos por el partido, y que se presentan como los fundamentos de su programa y sus métodos tácticos. Estos postulados no son dogmas inmutables y revelados, pero son a su vez la conclusión de un examen general y sistemático de la situación de toda la sociedad humana del presente periodo histórico, en el cual se ha tenido en cuenta exactamente de todos los datos de hecho que caen bajo nuestra experiencia. Nosotros no negamos que este examen esté en continuo desarrollo y que las conclusiones se reelaboren siempre mejor, pero es cierto que nosotros no podríamos existir como partido mundial si la experiencia histórica que ya el proletariado posee no permitiese a nuestra crítica construir un programa y un conjunto de reglas de conducta política. No existiríamos, sin esto, ni nosotros como partido ni el proletariado como clase histórica en posesión de una conciencia doctrinal y de organización de lucha. Donde se presenten lagunas en nuestras conclusiones, o donde se prevean revisiones parciales futuras, sería un error suplir con la renuncia a la definición de los postulados y principios, que aparecen ciertamente como una “limitación” de las acciones que se nos podrán ser sugeridas por las sucesivas situaciones y en los varios países. Error infinitamente menor sería remediar con un complemento incluso un poco arbitrario de nuestras fórmulas conclusivas, porque la claridad y precisión, en el mismo tiempo que el máximo posible de continuidad, de tales fórmulas de agitación y de acción, son una condición indispensable del reforzamiento del movimiento revolucionario. A esta afirmación, que podrá parecer un poco arriesgada, nosotros añadimos, sin querernos detener demasiado sobre la grave cuestión que a muchos les parecerá excesivamente abstracta, que nos parece que los datos que nos proporciona la historia de la lucha de clase hasta la gran guerra y la revolución rusa permiten al partido comunista mundial rellenar todas las lagunas con soluciones satisfactorias: lo que no significa ciertamente que nada tendremos que aprender del futuro, y de la continua confirmación de nuestras conclusiones en la aplicación política de las mismas. El rechazo a “codificar” sin más demora el programa y las reglas de táctica y de organización de la Internacional no podría para nosotros tener hoy otro sentido que el de un peligro de naturaleza oportunista, por el cual nuestra acción correría el riesgo mañana de volver a refugiarse bajo principios y reglas burguesas, estos sí completamente errados y ruinosos para la 'libertad' de nuestra acción." (El comunismo y la cuestión nacional, 1924)

 

1923 – Entrada de ministros comunistas en los gobiernos de Sajonia y Turingia

A fines del tortuoso 1923 se verá la ocasión esperada de la aplicación del gobierno obrero con la entrada de ministros comunistas en los gobiernos de Sajonia y Turingia, siendo disueltos en poco tiempo y sin ningún esfuerzo por el Ejército alemán.

Todo el planteamiento fue contradictorio y los parámetros equivocados: en lugar de anticapitalismo tenemos antifascismo, de las vacilaciones y titubeos legalitarios se pasa de improviso al optimismo revolucionario que justifica cualquier abandono de los principios, se identifica a la pequeña burguesía como revolucionaria en el capitalismo, se entra en un gobierno socialdemócrata y se reproduce la ilusión suicida de que los reformistas van a armar a la clase obrera revolucionaria. La historia demuestra que los reformistas sólo van a entregar armas sin munición, armas estropeadas o se van a limitar a la simple promesa, como preámbulo y espera para que la burguesía consiga organizar la represión contra el proletariado.

En septiembre había empezado en Moscú un brusco viraje, cosa ya demasiado habitual, desde una actitud de espera fundamentalmente pesimista (la gran jornada antifascista fijada para el 23 de julio había sido anulada con la aprobación de la Internacional como consecuencia de la prohibición gubernativa) al optimismo más frenético. El 1º de octubre, Zinóviev vaticina al secretario del partido alemán, Brandler, la aproximación del "momento decisivo dentro de cuatro, cinco o seis semanas", y añade que es "necesario... plantear en forma concreta el problema de nuestro ingreso en el gobierno sajón [dominado por los socialdemócratas] a condición de que la gente de Zeigner [el presidente del consejo reformista] esté realmente dispuesta a defender a Sajonia contra Baviera y contra los fascistas" (¡después de 1918, 1919 y 1921, se vuelve a confiar en la voluntad de los socialdemócratas de renunciar a ser... ellos mismos!).

En el opúsculo Probleme der deutschen Revolution, Zinóviev atribuía un papel revolucionario "a las masas pequeño–burguesas urbanas, a los pequeños y medianos funcionarios, a los pequeños comerciantes, etc.", y se llega a emitir la hipótesis según la cual "el papel desempeñado en la revolución rusa por el campesinado cansado de la guerra será asumido hasta un cierto punto en la revolución alemana por las amplias masas pequeño–burguesas urbanas, empujadas por el desarrollo del capitalismo al borde de la ruina y del precipicio económico" (!??).

La entrada en el gobierno, que únicamente podía llevarse a cabo "con el consentimiento del Comintern", se consideraba justificada "sólo si ofrece la segura garantía de que el aparato estatal comience realmente a servir a los intereses de la clase obrera; de que sean armados centenares de miles de trabajadores para la lucha contra el fascismo bávaro y alemán en general; de que no solo verbalmente, sino en los hechos empiece una expulsión en masa de los funcionarios burgueses del aparato estatal... y que sean introducidas sin demora medidas económicas de carácter revolucionario, capaces de golpear a la burguesía de manera decisiva"; o sea, como decía el famoso telegrama de Zinóviev a Brandler el 1º de octubre, si ofrece la garantía de "armar inmediatamente a 50 o 60 mil hombres en Sajonia... e igualmente en Turingia".

El 20 de octubre, el gobierno central del Reich envía al de Sajonia un ultimátum exigiéndole la disolución inmediata de las débiles milicias obreras, amenazándolo, en caso de incumplimiento, con dar la orden de marcha al ejército. El Partido decide proclamar la huelga general en toda Alemania; pero, inseguro de sí mismo y del apoyo de los proletarios que se encontraban desorientados por la girándula de las consignas y objetivos contradictorios, Brandler piensa en consultar preventivamente a las masas –representadas por una asamblea de obreros y funcionarios políticos y sindicales en Chemnitz– y, convencido de que el momento oportuno ha pasado ya, revoca la orden de huelga. Basta con un destacamento del ejército para deponer al gobierno sajón. La Hamburgo proletaria se subleva aislada, debido a un retraso de la noticia de la revocación de la huelga, y en veinticuatro horas es sofocada por la fuerza. Los proletarios deberían haber marchado bajo la guía del Partido. El que marchó fue el ejército bajo la guía de los generales kaiseristas dejados en sus puestos por los socialdemócratas Ebert–Scheidemann. Algunos focos de resistencia fueron sofocados rápidamente: el 1923 alemán había acabado.

El final bochornoso de esa experiencia no servirá para el entierro de la táctica equivocada sino que se hará responsable a la dirección del Partido de haberse equivocado en su aplicación. Este método se generalizará también dentro de la Internacional de tal forma que todos los grupos dirigentes elevados a los altares serán defenestrados a continuación una y otra vez, en lugar de rectificar la táctica errónea que lleva a la Internacional de fracaso en fracaso.

 

(La publicación de esta serie que iniciamos en “El Comunista” nº71 como resultado del trabajo de estudio colectivo de la reunión general de agosto de 2023, continuará en los siguientes números de la revista)

 

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