TROPIEZOS INTERNOS DE LA REEDICIÓN DEL REPLIEGUE AMURALLADO: FUGA HACIA LA GUERRA
Con el despliegue y derrumbe de la panacea del muro arancelario de trasfondo, la fracción de la burguesía partidaria del repliegue amurallado ha conseguido los siguientes “hitos” en política interna en su primer año de mandato.
En la parte positiva para la burguesía, este primer año se ha abierto el negocio militar a las grandes tecnológicas, se ha legislado a favor de la inversión empresarial, con una “amortización acelerada del 100% durante el primer año para las inversiones en maquinaria y fábricas. La legislación también permite una deducción inmediata de los gastos de investigación y desarrollo” (Bloomberg, 11-07-2025), y “los bancos estadounidenses generaron ganancias récord el año pasado de casi 300.000 millones de dólares” (Financial Times, 24-02-2026) mientras se preparan para las prometidas reducciones de requisitos de capital.
Pero, por otro lado, en menos de un año se ha superado el récord de cierre del gobierno que había provocado esta misma corriente de la burguesía, abocando al cierre por falta de acuerdo presupuestario al gobierno federal durante 43 días en octubre-noviembre de 2025.
La brutalidad desplegada por la actual corriente gobernante ha generado una resistencia que ha obligado a desplegar a la Guardia Nacional en Washington D.C., Chicago, Portland, Los Ángeles y a amenazar con hacerlo en Baltimore, Memphis, Nueva Orleans, Oakland, San Francisco. La situación de descontrol, con los asesinatos a sangre fría en Minnesota, han obligado a parte del Partido Republicano a oponerse al desenfreno que amenaza con descontrolar todavía más la situación. Como consecuencia el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), buque insignia de su política interior, ha estado 53 días sin financiación y en el acuerdo presupuestario siguen sin financiación el ICE y la patrulla de fronteras.
Este alarde de brutalidad ha servido para camuflar que, con los datos en la mano, el número de expulsiones reales es sustancialmente menor que durante el mandato anterior (con el decrépito Biden en el poder).

Esto pone de manifiesto tres cosas: la primera es la característica del bravucón que maximiza su retórica y escenificación para encubrir la pequeñez de su capacidad de actuación real, la segunda que la actuación va más dirigida a atemorizar al proletariado inmigrante que a la expulsión de la gran masa, y la tercera, el arte de la llamada “izquierda” para reprimir con mayor dureza al proletariado que la “derecha” consiguiendo seguir pasando por sus defensores.
La dependencia del capitalismo estadounidense respecto a la explotación de mano de obra inmigrante es demasiado elevada como para poder prescindir de ella: “datos del Departamento de Trabajo de EEUU muestran que en 2021-2022 alrededor del 42% de los trabajadores agrícolas contratados carecían de autorización legal para trabajar” (Financial Times, 28-03-2026). Por otro lado, la campaña para atemorizar al proletariado inmigrante, también impacta a la patronal: “Según una encuesta de la Asociación Nacional de Restaurantes, el 55% de los propietarios de restaurantes se han visto afectados en los últimos meses por las actividades de control migratorio. El 18% afirmó que sus empleados no se presentaban a trabajar y el 25% indicó tener dificultades para contratar y retener personal” (Expansión, 28-03-2026).
En cuanto a la promesa de reducir el déficit del Estado, el resultado es todo lo contrario: “Cerca de 2,4 billones de dólares es lo que el plan fiscal de Donald Trump sumará al déficit en las cuentas públicas de EEUU en la próxima década” (Expansión, 05-06-2025). Esto ha llevado a la última de las tres principales agencias de calificación estadounidense a tenerse que rendir a la evidencia y sumarse a la reducción del rating de EEUU: “El viernes, Moody’s rebajó la calificación crediticia de Estados Unidos de Aaa a Aa1, sumándose así a Fitch Ratings y S&P Global Ratings en la concesión de una calificación por debajo del máximo nivel, el triple A” (Bloomberg, 16-05-2025).
Eso sí, las condiciones sanitarias de la clase obrera serán las primeras sacrificadas igualmente, con el nuevo plan fiscal “el número de personas sin seguro médico aumentaría en 10,9 millones de aquí al año 2034” (Expansión, 05-06-2025).
En paralelo, continúa la degradación de las condiciones de vida de la aristocracia obrera y de la pequeña burguesía, la matanza social de las clases medias a través de su proletarización forzada, al dificultarse sus puntos de entrada en el mercado laboral. A modo de ejemplo, en la ciudad de Nueva York “El número total de puestos de trabajo de nivel inicial disponibles en la ciudad se redujo un 37% entre 2022 y 2024” (Bloomberg, 13-03-2026).
La tasa de morosidad aumenta: “Las tasas de morosidad de los préstamos, desde hipotecas hasta tarjetas de crédito, aumentaron hasta el 4,8 % del total de la deuda pendiente de los hogares estadounidenses en el cuarto trimestre, el nivel más alto desde 2017” (Bloomberg, 10-02-2026).
El gasto se comprime: “la población estadounidense consumió 1.000 millones de comidas menos en restaurantes entre enero y marzo que durante el mismo trimestre del año anterior” (Financial Times, 09-08-2025), la mayoría de las cuales en establecimientos de comida rápida hasta ahora barata pero que muchos no se pueden ya permitir: “Wendy’s está en proceso de cerrar cientos de establecimientos tras tres trimestres consecutivos de caídas interanuales de los ingresos” (Financial Times, 09-02-2026).
Esto es lo que ha dado de sí la corriente burguesa partidaria del repliegue amurallado: impotencia para cumplir sus promesas, sacrificando las condiciones de su base electoral por el camino y demostrando su incapacidad para controlar la situación social. Esta IMPOTENCIA se ha tratado de compensar con la exaltación de operaciones militares “relámpago”, como la ejecutada en Venezuela (que analizaremos a continuación), preludio del ataque militar contra Irán (ver pág. 20) cuya prolongación amenaza con partir en dos las bases del movimiento MAGA. El enfrentamiento del presidente con parte de sus representantes mediáticos (Tucker Carlson, Megyn Kelly, Candace Evans y Alex Jones) ha llevado al último de estos a pedir abiertamente la incapacitación del presidente: "Hay que invocar la enmienda 25. Es un genocida lunático. Nuestro Congreso y el Ejército tienen que intervenir”.