Índice "El Comunista" nº76   

 

VENEZUELA: EL NEGOCIO DEL PETRÓLEO UNE A EEUU Y AL PARTIDO DEL EJÉRCITO

 

La madrugada del 3 de enero de 2026, el ejército de EEUU bombardeó una base militar en Caracas con 7 explosiones mientras helicópteros de combate estadounidenses se desplazaban sin demasiada prisa por el cielo de Caracas.

Unas horas después, el presidente de EEUU anunciaba que había secuestrado al presidente de Venezuela y a su mujer para juzgarlos en EEUU. Ninguna movilización del ejército venezolano, ninguna respuesta ni intento de intercepción. Y eso que EEUU tenía desplegada parte de su flota frente a Venezuela, afirmaba haber intervenido en territorio venezolano la semana anterior y el ejército venezolano estaba en estado de alarma.

En un discurso amortiguado, el – en aquel momento – jefe del ejército (Padrino), sin mencionar el secuestro del presidente venezolano, llamó a la "serenidad, cordura, calma" y ha terminado con proclamas a la defensa de la patria. El ministro del interior, también militar Diosdado Cabello, recitó también las proclamas de defensa de la patria, sin ni siquiera nombrar a Maduro tampoco. En otras palabras, todo parecía indicar que el títere Maduro había sido entregado. Los hechos posteriores refuerzan esta hipótesis.

 

La actuación de EEUU busca varios objetivos

En primer lugar, se trata de imponer el acceso hegemónico estadounidense al petróleo venezolano y evitar que sea China quien reconstruya la industria petrolera venezolana. Pese a los intentos de EEUU de imponer la exclusividad del negocio para las petroleras estadounidenses, capitaneadas por Chevron, las cuáles se han ido reintroduciendo en los últimos años: “en el caso de Venezuela, más del 80% de sus exportaciones de petróleo se destinan a China” (Expansión, 26-12-2025), básicamente para pagar deudas. Y no sólo la práctica totalidad del petróleo que el imperialismo estadounidense considera suyo se estaba yendo al imperialismo chino sino que se estaba acelerando la inversión directa capitalista china en este campo: “La primera instalación flotante para producir crudo en un proyecto de 1.000 millones de dólares operado por china Concord Resources Corp en Venezuela llegó al Lago Maracaibo (…) La empresa china, conocida como CCRC, está intensificando la producción en dos campos petrolíferos (…) y espera alcanzar los 60.000 barriles diarios para finales del próximo año. (…) bajo un contrato de producción compartida de 20 años. La firma ha enviado personal chino especializado en desarrollo de yacimientos petrolíferos, con el objetivo de reabrir rápidamente unos 100 pozos” (La Patilla, 04-09-2025).

Y no sólo se trata de hacerse con el negocio del petróleo sino de explotar el resto de recursos naturales: Además de poseer las mayores reservas de petróleo del mundo, Venezuela cuenta con enormes yacimientos de gas —los sextos a escala global—; grandes reservas de oro, las más importantes de América Latina; hierro, en el puesto doce mundial; bauxita, en el quince; y diamantes. (…) A ello se suma una dotación relevante de las llamadas ‘tierras raras’, en especial coltán y torio.” (El País, 21-12-2025).

En segundo lugar, se trata de rescatar la apariencia de MATÓN mundial de EEUU a través de su recién redecorado como “departamento de guerra”. En su proceso de repliegue, EEUU no puede mantener conflictos sostenidos con un despliegue de su propio ejército y ha tenido que irse retirando. Pero sí puede hacer de matón mafioso, cuando Israel le elimina previamente las defensas antiaéreas a Irán, o contra un capitalismo como el Venezolano que se cae a trozos, si tiene algún punto de apoyo en su interior. Juntamente con la destrucción en alta mar de embarcaciones, se trata de un mensaje para aquellos Estados capitalistas en general y latinoamericanos en particular que ofrecen resistencia. Sobre la base de estas “victorias” escénicas intenta enmascarar las limitaciones y obstáculos con los que tropieza al implementar su repliegue amurallado, tanto en el interior de EEUU (ver pág. 15) como en el exterior (ver pág. 14).

En tercer lugar, se trata de un golpe de EEUU específicamente a Rusia, China e Irán, para mayor detalle de las relaciones que se quieren cortar: “acuerdo de asociación estratégica y cooperación entre Rusia y Venezuela (…) Toda la tecnología militar del país caribeño es mayoritariamente de origen ruso (…) Pekín ha dado a conocer un acuerdo comercial libre de aranceles con Caracas (…) el acuerdo de cooperación estratégica a 20 años firmado en 2022 con Irán” (La Vanguardia, 15-11-2025).

 

¿Quién puede controlar la situación interna?

La “oposición” no ha tardado en decir que estaba lista para tomar el poder pero, muy significativamente, el presidente del imperialismo estadounidense afirmó que la líder de la “oposición” no tenía el apoyo ni el respeto necesarios para liderar el capitalismo venezolano.

La realidad es que EEUU no puede invadir Venezuela ni gobernarla sin el apoyo del Partido del Ejército que es quien puede mantener el control de la situación a través de sus bases sociales y garantizar los negocios con EEUU al mismo tiempo.

En sus declaraciones posteriores, el presidente de EEUU dijo que los EEUU planeaban gobernar Venezuela hasta que se produjera una transición hacia un gobierno que pudiera controlar la situación alineado con los intereses de EEUU. Y esta “transición” no se ha hecho esperar.

Sin perjuicio de las obligadas declamaciones retóricas contra la agresión imperialista, el Partido del Ejército se ha alineado con el negocio con EEUU y EEUU ha reconocido al existente gobierno del Partido del Ejército en Venezuela como el gobierno legal.

La conveniencia de mantener un discurso político anti-estadounidense para que los negocios estadounidenses prosperen, es aceptada por el Secretario de Estado de EEUU: “’Haremos una evaluación basándonos en lo que hagan de ahora en adelante, no en lo que digan públicamente ni en lo que han hecho en el pasado’, declaró Rubio” (Financial Times, 04-01-2026). Y lo que han hecho es privatizar la explotación del petróleo venezolano: Este jueves la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó una reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos orientada básicamente a permitir y facilitar que empresas privadas nacionales y extranjeras participen en la explotación petrolera (…)” (El Nacional, 30-01-2026).  La ley permite a las empresas privadas la gestión técnica y operativa de los proyectos (incluso en las empresas mixtas), la comercialización directa del crudo abonando una regalía del 30% que se puede rebajar en función de la viabilidad económica del proyecto, deroga las contribuciones especiales cuando el precio del petróleo es elevado y toda una serie de impuestos así como la preceptiva aprobación por el Parlamento de los contratos petroleros suscritos por el Ejecutivo.

 

El plan de EEUU para el petróleo venezolano

El plan de EEUU es que las empresas petroleras estadounidenses entren a reconstruir la infraestructura energética, adelantando el dinero a cuenta de las ventas del petróleo extraído. Así, modernizando la infraestructura e incrementando la producción, podrían asegurarse el crudo pesado para sus propias refinerías y vender el resto al mundo, obteniendo grandes ganancias y prometiendo un futuro dorado a los venezolanos. El plan de EEUU tenía dos principales “peros”: por un lado, el Estado venezolano está endeudado hasta las cejas y, por el otro, el precio de referencia del petróleo (Brent) estaba por debajo de los 60 dólares por barril y con tendencia a la baja.

EEUU encargó a las empresas Vitol y Trafigura que gestionaran la movilización del petróleo venezolano hacia un mercado ya rebosante de petróleo (ver pág. 19). El volumen actual es reducido, pero podría triplicarse: “a finales de la década de 1990, (…) el país producía más de 3,2 millones de barriles al día. Su producción diaria actual, [es] de poco menos de 1 millón de barriles (…)” (Bloomberg, 23-01-2026).

Vitol y Trafigura “han estado ofreciendo cargamentos a las refinerías de la costa del Golfo de EEUU con descuentos respecto al precio de referencia del Brent de entre 8 y 9 dólares por barril (…) Dado que los operadores están comprando crudo a la petrolera estatal venezolana Petróleos de Venezuela SA a un precio equivalente al del Brent menos unos 15 dólares por barril, esto sugiere la posibilidad de obtener cuantiosos beneficios, en un sector en el que los márgenes comerciales suelen medirse en céntimos, en lugar de dólares, por barril. Aun así, el problema estará en los detalles: muchos de los primeros cargamentos se han trasladado directamente a los almacenes, donde los operadores serán responsables de financiar el petróleo hasta que puedan venderlo” (Bloomberg, 25-01-2026).

Esto significa que, si PDVSA vende su petróleo a 15 dólares de descuento sobre el Brent y si “según Rystad Energy, el precio de equilibrio estimado de Venezuela osciló entre 42 y 56 dólares estadounidenses por barril en 2020, con una media de 49,26 dólares por barril en la región del Orinoco” (Incorrys, 07-01-2026), para que el petróleo del Orinoco sea rentable, el Brent tiene que situarse como mínimo en 49 + 15 = 64$ por barril y, en los petróleos con precio de equilibrio más bajo, en como mínimo 42 + 15 = 57$ por barril.

 

¿Pero quién pagará las deudas?

Ahí están las deudas a saldar: “De acuerdo con estimaciones citadas por Reuters, Venezuela adeuda alrededor de 60.000 millones de dólares en bonos en mora. Si se incluyen las obligaciones de Pdvsa, préstamos bilaterales y laudos arbitrales internacionales, la deuda externa total asciende a entre 150.000 y 170.000 millones de dólares, dependiendo del cálculo de intereses acumulados y sentencias judiciales.  (…) El universo de acreedores venezolanos es amplio y heterogéneo. Incluye a tenedores de bonos internacionales - fondos globales de mercados emergentes y fondos especializados en deuda en dificultades, conocidos como “fondos buitre”, empresas con laudos arbitrales favorables y acreedores bilaterales. Entre estos últimos destacan China y Rusia, que otorgaron préstamos millonarios” (El Nacional, 20-12-2025).

Repsol anunció que “prevé incrementar en más de un 50% la producción de crudo en Venezuela este año con el objetivo de triplicarla en tres años” (El País, 20-02-2026). Aunque también en este caso, buena parte del petróleo servirá para pagar deudas: “Repsol, (…) abre la puerta a poder cobrar miles de millones de euros desde este país y empezar a solucionar así un agujero financiero que supera los 4.500 millones de euros y que crecía mes a mes (…) Repsol, y su socio ENI, se comprometen a seguir suministrando gas a PDVSA, el monopolio de hidrocarburos estatal de Venezuela. El Gobierno de Venezuela por su parte se compromete a retomar los pagos a Repsol y ENI por ese gas. Como en los últimos años, lo pagará en especie, es decir, en petróleo, que Repsol podrá sacar del país y llevarse a otros países” (Expansión, 14-03-2026).

Una posible salida adicional para el petróleo venezolano es la India, que podría así reducir su dependencia de Rusia y complacer a EEUU. Sin embargo, no es tan fácil: (…) se enfrenta a la deuda acumulada en dividendos no pagados que las empresas estatales indias reclaman a Caracas, 1.000 millones de dólares a pagar (…). Un cargamento dirigido al Golfo de México se liquida en dólares en un plazo de una semana, mientras que un envío a la India implica 45 días de transporte y el riesgo financiero de que el pago sea retenido para amortizar la deuda” (Banca y Negocios, 31-01-2026).

Por supuesto, un sobrevenido shock en la circulación del petróleo mundial que pusiera fuera de la circulación una parte del petróleo más barato de producir e hiciera subir los precios (ver pág. 20) podría generar una situación más favorable para los planes de EEUU de dar salida al petróleo venezolano.

 

La gran mentira del socialismo en Venezuela

Pero volviendo a la pregunta de quién pagará las deudas, la cruda realidad es que las deudas del capitalismo venezolano – mientras subsista el capitalismo – sólo se pueden pagar con la sobreexplotación del proletariado venezolano. Mientras subsista el capitalismo en Venezuela (aunque unos y otros lo vistan falsamente de socialismo), la única suerte para la clase obrera es la explotación de la mercancía fuerza de trabajo, para la obtención del plusvalor como única fuente de ganancia.

La gran victoria de la burguesía venezolana – tanto del oficialismo como de la “oposición” – ha sido conseguir identificar al Partido del Ejército con el socialismo y el comunismo. Es una necesidad imperiosa para la clase obrera eliminar esta GRAN MENTIRA. En Venezuela no hay socialismo, hay CAPITALISMO. El capitalismo se basa en el trabajo asalariado, en que nuestra fuerza de trabajo es una mercancía más y tiene un precio: el salario. Por esto el capitalismo significa inevitablemente explotación y hambre para la clase obrera. Ningún cambio de gobierno parlamentario va a significar un cambio real para la clase obrera en el capitalismo. El Estado capitalista está al servicio del capital, mande quien mande, gobierne quien gobierne.

 

Por la reanudación de la lucha de clase

Ésta es la realidad que vive y enfrenta la clase obrera y el proletariado venezolano, desarmado teóricamente y sin un organismo clasista que le sirva como instrumento para la lucha por mejores condiciones de trabajo y salarios. La clase obrera no podrá luchar ni siquiera por sus reivindicaciones inmediatas si no rompemos con la política burguesa que influencia y dirige todo el aparato sindical, rompiendo con su control organizativo, tendiendo a formar organismos de lucha económica de clase e independientes del parlamentarismo, combatiendo la política de sumisión o de solidaridad a la economía nacional o de empresa, combatiendo y desenmascarando al régimen democrático parlamentario como instrumento clásico de dominación de la dictadura del capital. Necesitamos recuperar un programa de superación revolucionaria del capitalismo, sólo así podremos luchar por mejores condiciones laborales y sociales al mismo tiempo que preparamos las condiciones para la abolición de la esclavitud del trabajo asalariado. 

  

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