UN MUNDO CAPITALISTA SATURADO DE PETRÓLEO
En el terreno de la energía, nos centraremos en el petróleo para observar la SOBREPRODUCCIÓN que se ha ido gestando entre 2024 y 2025 y que amenazaba con imponerse de forma demoledora en 2026, así como los procesos que ha determinado.
Evolución de la oferta y la demanda de petróleo
Como hemos seguido en la revista, el precio del petróleo se ha mantenido relativamente alto en los años 2021-2023 porque a continuación del electroshock propinado al capitalismo con la detención y posterior reanudación epiléptica de la producción y la circulación en 2020, los países productores de petróleo consiguieron mantener la producción por debajo de la demanda (ver “El Comunista” nº68, abril 2022, pág. 14). Pero como puede observarse en el gráfico siguiente, en 2024 la diferencia fue mínima y en 2025 la relación está ya invertida, amenazando con volver a la situación de 2020 en 2026.

La demanda relativa de petróleo disminuye
Este desequilibrio entre la demanda y la producción de petróleo se da en el contexto de un proceso que el anterior gráfico no muestra: el alejamiento por parte de la burguesía mundial de los combustibles fósiles en general y del petróleo en particular, que actualmente sólo representa el 30% de la energía mundial (ver “El Comunista” nº75, abril 2025, pág. 9 y 10).
Es decir, que pese a mantenerse la demanda relativamente estable en el gráfico anterior e incluso con una ligera tendencia al alza, todo el incremento de demanda energética a nivel mundial se está vehiculizando a través de otras alternativas energéticas que van a terminar desplazando el petróleo.
Sobreproducción de energía renovable
En este proceso, la sobreproducción industrial de paneles solares y baterías chinas juega un papel acelerador importante: “Las empresas chinas líderes a nivel mundial en los sectores de la energía solar, las baterías y los vehículos eléctricos han incrementado considerablemente sus planes de inversión en el extranjero en los últimos años, comprometiéndose a invertir más de 210.000 millones de dólares desde 2022, según un nuevo estudio. (…) Investigadores del laboratorio y de la Universidad de Brown han realizado un seguimiento de más de 460 proyectos de fabricación ecológica en el extranjero anunciados por empresas chinas (…) más del 80% de ellos se produjeron después de 2022” (Bloomberg, 10-09-2025).
Esta sobreproducción de capacidad de instalación se traduce en una sobrecapacidad instalada que recurrentemente y de manera cada vez más frecuente genera precios NEGATIVOS (se paga por “vender” la energía sobrante): “Los precios de la electricidad por debajo de cero se registraron por primera vez en Alemania en 2008, a medida que el país aumentaba su capacidad eólica y solar. (…) Finlandia superó a todos los demás mercados europeos en 2024 con 725 horas de precios negativos, frente a las apenas cinco de 2021, y superando las 455 horas de Alemania (...) En Australia, (…) los precios spot de la electricidad cayeron por debajo de cero durante un 23 % del tiempo en el último trimestre de 2024, lo que supone un récord. (...) En EEUU, los precios negativos de la electricidad son cada vez más frecuentes y severos, en un contexto de aumento de la generación eólica y solar y de crecientes cuellos de botella en la red. Se están observando precios por debajo de cero en todas partes, desde Texas y California hasta la red PJM en el este del país, que abarca 13 estados más el Distrito de Columbia” (Bloomberg, 17-02-2025). Este es el contexto hacia el que se está moviendo con ritmo acelerado el mundo capitalista, en el cual el petróleo tiene un papel menor y los precios de la energía caen.
Incremento de la oferta
Es importante notar que el desequilibrio entre oferta y demanda en el gráfico anterior proviene principalmente de un incremento de la producción. Varios factores intervienen en este incremento, pero el punto de inflexión ha sido el cambio estratégico de la OPEP+ de ampliar su producción:“Tras una era reciente marcada por los recortes, especialmente intensos entre 2016 y 2019 y en 2023, el giro estratégico ha sido radical. Abrió el grifo en abril. Volvió a hacerlo en mayo, en junio, en julio y en agosto. Y ha vuelto a hacerlo el domingo pasado, inyectando 137.000 nuevos barriles cada día en el mercado pese al cada vez más débil crecimiento de la demanda” (El País, 14-09-2025).
Los Estados de la OPEP+ han estado reteniendo la producción para mantener a flote el precio del petróleo, determinado por la peor tierra que entra en juego en la satisfacción de la demanda (ver pág. 25 para más detalle acerca de la conformación del precio del petróleo). Estos Estados necesitan materializar el máximo de ganancia para reinvertirlas en otros sectores y tratar de reducir su dependencia del petróleo, antes de que sea demasiado tarde. Pero como hemos explicado en anteriores ocasiones, el volumen de facturación y el volumen de ganancia no dependen sólo del precio sino del precio multiplicado por los barriles vendidos. Puede salir a cuenta vender más volumen a menor precio que menos volumen a mayor precio.
Pues bien, al restringir su producción para mantener el precio del petróleo, han permitido que otros Estados productores como EEUU hayan disparado su producción. Así se encontraban sacrificando sus ventas para mantener un precio del petróleo del que se beneficiaba EEUU para llenar el hueco en el mercado, y han decidido cambiar de estrategia.
Un mundo capitalista saturado de petróleo
Este exceso de la oferta sobre la demanda inunda las reservas en tierra y en el mar, amenazando con llegar a un exceso de 4 millones de barriles diarios: “los datos oficiales de crudo que toman de referencia los operadores, y que indican cierto exceso de oferta – 2025 cerró con un superávit de 1,5 millones diarios – son los que se acumulan en tierra. Pero en el mar navegan sin rumbo otros tantos 375 millones de barriles (…). La Agencia Internacional de la Energía prevé un superávit récord de crudo en 2026, año en que la oferta superará a la demanda en más de 4 millones de barriles de petróleo diarios” (El País, 27-02-2026).
Cabría entonces preguntarse por qué el precio del petróleo no ha caído mucho antes de una manera más drástica. El caso es que se ha mantenido una demanda que ha comprado (con descuento) toda una parte del exceso y en la que ha sido especialmente protagonista China que se ha asegurado amplias reservas de petróleo: “Los precios se mantuvieron en un rango superior a los 65 dólares durante gran parte del verano, a pesar del aumento de la producción, ya que gran parte del exceso de oferta acabó en los tanques de almacenamiento de China, lejos de los centros de fijación de precios de los futuros del crudo” (Bloomberg, 31-12-2025).
La SOBREPRODUCCIÓN resultante de la SUPERCAPACIDAD PRODUCTIVA, a finales de febrero de 2026, era la siguiente: “las reservas de petróleo en todo el mundo están en su nivel máximo desde 2021, con 8.210 millones de barriles de crudo y productos refinados almacenados en todo el mundo” (Expansión, 13-03-2026).
¿Quién sufre más la caída del precio del petróleo?
El principal perjudicado por la caída del precio del petróleo es EEUU, actual primer productor de petróleo mundial. El petróleo obtenido con el fracking tiene un coste de producción por barril muy superior al del coste en otras regiones como los países del Golfo Pérsico: “En el caso del petróleo de esquisto, las pequeñas variaciones de precio tienen una gran importancia: la diferencia entre una producción en auge y una en declive se mide en unos pocos dólares, tal vez tan solo entre 10 y 20 dólares por barril. A 50 dólares, muchas empresas se enfrentan a una catástrofe financiera y la producción está en caída libre; a 55 dólares se puede sobrevivir; a 60 dólares no es una situación ideal, pero el dinero sigue fluyendo y la producción se mantiene; a 65 dólares, todo el mundo vuelve a perforar; y a 70 dólares o más, la industria está haciendo dinero a raudales y la producción se dispara” (Bloomberg, 24-06-2025).
Hemos visto que el precio del petróleo se ha mantenido a flote por la acumulación de reservas en China y también han influido las subidas transitorias cada vez que se amenazaba con bombardear Irán o con bloquear el petróleo venezolano. Sin embargo, estas subidas eran transitorias por el evidente y notorio exceso de petróleo ya extraído y de productos refinados
Para quien tenga dudas de la influencia del precio del petróleo en el curso del imperialismo[1] y en la actuación de EEUU:
“Desde el máximo de 81,5$ alcanzado a mediados de enero, el barril de Brent de referencia en Europa cayó hasta los 60$ a principios de mayo. (…) después de iniciarse los bombardeos del 13 de junio, el barril de Brent superó los 77$, pero el precio retrocedió rápidamente (…) Así se llegó a diciembre, con los precios del Brent por debajo de los 60$, en mínimos de cinco años tras acumular una caída del 20% en 2025. (…) los precios del Brent se situaron por debajo de los 59$ el 16 de diciembre, pero esa noche (…) el presidente Trump ordenaba ‘un bloqueo total y completo de todos los petroleros sancionados’ (en mayúsculas en el original) que entren y salgan de Venezuela” (Expansión, 26-12-2025).
Esa noche, en que el Brent se situó en 58,20$, el WTI se situaba en 55,27$ acercándose peligrosamente a niveles inasumibles para la industria petrolera estadounidense del fracking y a precios directamente inasumibles para el petróleo venezolano (ver pág. 17). Desde entonces, la actuación de EEUU ha ido dirigida a hacer subir el precio del petróleo para contrarrestar la tendencia que claramente se venía imponiendo desde 2024 y que se estaba acelerando con los aumentos graduales pero sistemáticos de la producción por parte de la OPEP+.“Cuando suben los precios del petróleo, EEUU gana mucho dinero” (Expansión, 14-03-2026): así delataba el presidente de EEUU la motivación real del ataque a Irán.
Una combinación de déjà vus
A finales de 2025, la situación se encaminaba pues de modo general a la misma situación de SOBREPRODUCCIÓN que en 2020 llegó a hacer cotizar el WTI a -30 dólares el barril (ver “El Comunista” nº64, agosto 2020, pág. 12) , con reminiscencias de la situación de 2014 cuando Arabia Saudi inundó el mercado de petróleo para bajar el precio y hacer inviable la extracción del petróleo del fracking.
EEUU necesita mantener a flote el precio del petróleo, aunque no esté interesado en un precio excesivamente alto que pueda perjudicar su industria y la cohesión social interna. El mantenimiento del precio del petróleo sólo se puede conseguir SACRIFICANDO una parte de la sobrecapacidad productiva en funcionamiento o instalada. Pero que haya que sacrificar una parte de la sobreproducción actual, no significa que EEUU vaya a reducir su cuota ni tampoco que el resto de Estados y la OPEP+ en particular vayan a seguir cediendo parte de su mercado.
La siguiente cita de El Capital explica bien la situación del capital-productivo y capital-mercancías actualmente en forma de instalaciones extractivas, refinerías y barriles de crudo y productos refinados del petróleo: “Qué parte concreta de él quedará ociosa, es lo que tiene que decidir la lucha de la concurrencia. (…) Las pérdidas son inevitables para la clase en su conjunto. Pero, ¿qué parte de ellas tiene que soportar cada capitalista? Esto lo decide la FUERZA y la ASTUCIA; al llegar aquí, la concurrencia se convierte en una lucha entre hermanos enemigos. (…) las pérdidas se reparten de un modo muy desigual y en forma muy distinta, haciendo que unos capitales se PARALICEN, que otros se DESTRUYAN, que otros experimenten una pérdida simplemente relativa o una depreciación puramente transitoria, etcétera.
Pero, en todo caso, el equilibrio se restablecerá mediante la inmovilización e incluso la DESTRUCCIÓN de capital en mayor o menor proporción. Y esto se hará extensivo en parte a la sustancia material del capital (…).” (El Capital, Libro III, Capítulo XV, K. Marx).
El aumento sostenido de la producción de petróleo por parte de la OPEP+ es una declaración de guerra a la industria petrolera estadounidense y al plan de la fracción partidaria del repliegue amurallado sobre la base de la renta petrolera, actualmente gobernante. Y la industria petrolera estadounidense, a través de sus representantes en el Gobierno de EEUU, ha respondido a esta declaración de guerra económica con la guerra militar, aparentemente contra Irán pero con un radio de impacto que desborda este objetivo específico, como veremos a continuación.
[1] Para los que siempre buscan las causas en las decisiones individuales de grandes hombres, nuestro Partido ya escribió, refiriéndose al acero en aquel caso:“¿Puede ella [la magnitud de acero per cápita] no tener influencia sobre el desarrollo de los eventos mundiales? ¿No basta una causa de tal envergadura, primaria y significativa pero ciertamente no única en el cuadro de la virulencia del Capital, para la irrupción de efectos imponentes? ¡No, debe ser el coco, el malo, el tirano de tragedia, la horda de bárbaros que provienen, quién sabe cómo, de fuera de este magnífico mundo de la economía burguesa!” (Su Majestad, el acero, 1950).