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¡Proletarios del mundo, uníos!

 

LA CRISIS DE SOBREPRODUCCIÓN PRODUCE LA GUERRA IMPERIALISTA

¡ACABEMOS CON EL CAPITALISMO!

  

Las determinantes históricas y materiales del periodo actual son la crisis de sobreproducción relativa de capitales, el desplazamiento del centro de gravedad del capitalismo hacia Asia y la ruptura del reparto del mundo.

La crisis de sobreproducción relativa de capitales se manifiesta de la manera más evidente en la enorme inyección de capitales que ha producido tipos de interés negativos (incluso nominales, pero sobre todo reales, tanto bancarios como en el rendimiento de bonos), una hinchazón de la deuda tanto estatal como corporativa y en particular de deuda basura, un exceso de liquidez manifestación de una plétora de capitales, etc. que forman las premisas para el estallido de un crack financiero e industrial.

La reanudación epiléptica de la circulación mundial tras los confinamientos ha generado una dicotomía de abarrotamientos y desabastecimientos a nivel mundial. Esto pone de manifiesto la anarquía de la producción y, a su vez, se manifiesta simultáneamente como una crisis de sobreproducción de mercancías que se abarrotan antes de llegar al destino junto con una crisis de sobrecapacidad productiva excedente en relación con el suministro que recibe.

Esto ha supuesto la paralización de facto de una parte de la capacidad productiva industrial y el aumento de precios de determinados productos, inicialmente algunos de carácter secundario y luego principalmente de materias primas y auxiliares.

Paralelamente, la OPEP+ ha mantenido a nivel mundial la producción de petróleo por debajo de la demanda y todavía no se ha recuperado el nivel de producción previo a los confinamientos de 2020. El petróleo estaba en caída libre antes de los confinamientos y su precio está condenado a caer por la decisión de reducir drásticamente el uso de combustibles fósiles. Sin embargo, no hay una capacidad energética de reemplazo inmediato y el inicio de esta transición ha producido el efecto contrario a través de una serie de convulsiones: el precio del petróleo se ha disparado y el uso del carbón para generar electricidad ha batido su récord histórico.

El desabastecimiento ha alcanzado a la mercancía fuerza de trabajo, ya sea por la escasez en sectores como el transporte por carretera, ya sea por la negativa de muchos trabajadores a volver a trabajar en la oficina, ya sea por la dificultad de desplazarse de los trabajadores inmigrantes. Esto ha presionado en determinados sectores y áreas al alza los salarios de las categorías más bajas.

Un fenómeno a seguir es cómo y en qué medida la burguesía ha conseguido trasladar el aumento de precio de esta parte del capital constante y, en cierta medida, del capital variable (salarios) a los precios de los productos finales (que han visto incrementos sustancialmente menores). Uno de los factores que ralentizan históricamente la caída tendencial de la tasa de ganancia es la devaluación del capital constante, estamos asistiendo a un encarecimiento sustancial de una parte del capital constante que ahoga la ganancia de toda una serie de sectores productivos.

La burguesía estadounidense y europea se encontraban regando con más gasolina el enorme barril de pólvora acumulado, inyección tras inyección, cuando el aumento de los costes de la energía y materias primas o auxiliares empezó a ahogar los márgenes de beneficio de sectores cada vez más extensos de la burguesía, al tiempo que en determinados sectores se veía incluso obligada a subir los salarios. Mientras seguía hinchándose la burbuja bursátil hasta máximos históricos, una parte sustancial de las empresas estaban viendo caer sus acciones en la bolsa.

En paralelo, el desplazamiento del centro de gravedad del capitalismo hacia Asia sigue su curso. Los abarrotamientos en el puerto de Los Ángeles y en otros puertos occidentales no son sólo producto de la reanudación epiléptica sino también de un incremento real de las importaciones desde Asia hacia EEUU, situación que ha acabado de hundir la balanza comercial de EEUU y lo ha convertido en un imperialismo exportador de… ¡contenedores vacíos! Los bajos tipos de interés, cronificados durante más de una década, han producido una tendencia al desplazamiento de una parte del capital especulativo hacia los mercados financieros de China donde el tipo de interés era superior. Este es un motivo adicional para el capitalismo estadounidense de tratar de subir los tipos de interés.

Pero la receta burguesa clásica de subir los tipos de interés y dejar de ampliar las compras de activos amplificaría el estallido sin paliativos del crack (no hablemos ya de dejar de recomprar la deuda para mantener los balances acumulados): la depreciación de todo el capital especulativo, el encarecimiento de la refinanciación de la deuda y la eventual quiebra de toda una serie de Estados y empresas endeudadas hasta las cejas.

Por lo tanto, el mundo capitalista se encaminaba a velas desplegadas durante el año 2021 hacia el estallido del crack financiero e industrial, sobre la base de la supercapacidad productiva y la sobreproducción de capitales acumulada durante años, así como de los estertores y espasmos de la reanudación de la circulación después de los confinamientos.

Esto conduce a una serie de pérdidas inevitables para la clase capitalista en su conjunto, pero, qué parte de ellas tiene que soportar cada capitalista lo acaba decidiendo la fuerza y la astucia: es así como se determina qué parte del capital será destruida o paralizada, qué parte sufrirá una pérdida relativa o transitoria (El Capital, Libro III, Cap. XV).

Las relaciones de fuerza entre los distintos imperialismos no son las de 1945, a través de un largo proceso, y la ruptura del reparto del mundo se manifiesta - sin ánimo de exhaustividad - en la retirada militar de EEUU de Iraq y Afganistán, en las genuflexiones y disculpas hacia el gobierno chino de magnates estadounidenses, en las delegaciones directas de empresarios estadounidenses a China a espaldas de su Gobierno, en la expansión de China a través de la Nueva Ruta de la Seda y su horadamiento de los patios traseros de los imperialismos occidentales, la intervención militar rusa a nivel mundial, etc. Y, sin embargo, el anterior reparto del mundo no ha desaparecido de golpe, manteniéndose todavía diversos aspectos del mismo. Un nuevo reparto del mundo sólo puede realizarse a través de la guerra imperialista, comercial y militar.

Es en la intersección de estos procesos necesarios donde se desarrollan el resto de sucesos aparentemente accidentales a través de los cuales se acaban manifestando e imponiendo en la realidad material los procesos de fondo.

Todo esto se ha reflejado en la superficie político militar del mundo capitalista en un incremento de la efervescencia militar a nivel mundial con Corea del Norte lanzando misiles semanalmente, China lanzando un mísil hipersónico que dio literalmente la vuelta al mundo, el aumento de los encontronazos y provocaciones en el Golfo de Adén, en el Mar del Sur de la China, en el Mar Negro, la expulsión del imperialismo europeo del Sahel y el recrudecimiento del conflicto en Etiopía y Yemen, etc.

Siguiendo el plan iniciado en 2008 - que resultó infructuoso entonces a los efectos de impedir el estallido de la crisis - EEUU ha ido acumulando un polvorín fortificado en Ucrania, realizando una serie de cumbres y declaraciones del imperialismo occidental en el sentido de volver a ocupar Crimea y parte del Donbás. Esto ha empujado al imperialismo ruso a atacar primero, so pena de ver cómo Ucrania volvía a ocupar estos territorios. Otros dos factores han acabado de empujar a Rusia: la perspectiva de su debilitamiento futuro vinculado al menor uso de los combustibles fósiles y el envalentonamiento producido por el repliegue de EEUU y su rápida victoria en Kazajistán.

Pero no sólo cuenta la fuerza sino también la astucia y al imperialismo ruso le habían tendido una trampa de forma meticulosa, estimulando su arrogancia con amenazas de sanciones ridículamente insuficientes al tiempo que armaban hasta los dientes a su rival regional.

La OTAN y EEUU han sacado de la ecuación desde el principio su intervención militar directa, negándose incluso a declarar una zona de exclusión aérea. Esto es una muestra de su debilidad relativa, pero también es una jugada de espera a una situación en que el desangramiento del ejército ruso les permita actuar con mayores probabilidades de éxito. En ningún caso podemos excluir la intervención militar de la OTAN en Ucrania y en el resto del mundo.

Incluso una vez iniciado el ataque por parte del imperialismo ruso, las sanciones anunciadas fueron tímidas y superficiales para incitar a Rusia a comprometerse en una posición de la que no pudiera salir fácilmente. Entonces empezó lo que puede caracterizarse como el intento circuncéntrico del imperialismo estadounidense, europeo y japonés de descargar las pérdidas del crack financiero-industrial concentradamente sobre el imperialismo ruso.

Es el intento del imperialismo estadounidense de generar una destrucción y desangramiento recíproco entre Ucrania y Rusia como hicieron con Iraq-Irán del 1980 al 1988, de volver a hacer pasar a Rusia por la debacle que siguió a 1989, de encerrarla en su sobreproducción relativa como hicieron luego con Japón a partir del 1992, como intentaron con China en 2020. Es el plan de volver a hacer estallar la guerra en Europa para realizar allí la destrucción o bien debilitar las expectativas independientes del imperialismo europeo, devolviéndolo al regazo de EEUU y asegurando las exportaciones de gas natural licuado (GNL) desde EEUU. El imperialismo europeo ha estado tratando de evitar esta situación, nadando entre dos aguas, pero su debilidad en el plano militar y cibernético, el horadamiento de su patio trasero por parte de China con los bajos precios de sus mercancías y su inversión en infraestructuras, así como la irrupción del matón ruso al borde de sus fronteras, disminuyen drásticamente su margen de maniobra. Igual que un sector dentro de los EEUU sería más bien propenso a intentar una alianza con Rusia, también dentro de las burguesías europeas hay sectores que observan cómo se prepara su sacrificio en caso de que el conflicto se extienda desde Ucrania a otros estados vecinos.

Las repercusiones de esta destrucción y paralización no se limitarán a Rusia, sino que reverberarán en todo el mundo capitalista, por su exposición directa en el mercado ruso y por el hecho de que el origen del crack no está en Rusia. Al mismo tiempo, esta situación echa a Rusia en manos de China y serán empresas chinas las que llenen el vacío dejado en el mercado ruso por la huida de las empresas occidentales.

Dos grandes imperialismos como China e India se han negado a condenar al imperialismo ruso y, de hecho, están comprándole gas y petróleo con importantes descuentos.

Las posiciones desde las que dispara el imperialismo estadounidense, europeo y japonés son el predominio del dólar y del euro en el comercio mundial, su capacidad para congelar los fondos y las transacciones en dólares, euros y yenes inutilizando la mitad de las reservas rusas, su control sobre el sistema pagos SWIFT que es diez veces mayor que su equivalente chino.

Independientemente de los efectos inmediatos del intento del imperialismo occidental, de su éxito parcial o de que incluso le salga el tiro por la culata, las consecuencias a medio y largo plazo serán la aceleración de la pérdida de las posiciones en las que actualmente se apoya, es decir: el desplazamiento del dólar y del euro como monedas de atesoramiento y de pago por otras monedas y, especialmente, por el yuan; el desplazamiento de sus sistemas de pago por la alternativa china; el desplazamiento del lugar de depósito e inversión por las alternativas asiáticas al mismo.

En el plano inmediato, los tipos de interés reales siguen estando en negativo y la curva de los tipos de interés en EEUU sigue entre plana e invertida, con los márgenes de beneficio de las empresas occidentales estrechándose y la inflación de los productos de primera necesidad disparada, golpeando al proletariado.

En cualquier caso, la destrucción en Rusia y Ucrania, incluso con la paralización de parte de la producción mundial por el encarecimiento de las materias primas no es suficiente para superar la crisis de supercapacidad productiva mundial. El volcán de la producción está en Asia y el imperialismo estadounidense sólo puede esperar un alivio temporal si no hace extensiva esta destrucción al continente asiático.

El capitalismo avanza por la senda de la guerra imperialista hacia la tercera guerra mundial en la que al proletariado le espera el papel de carne de cañón en el frente y carne de explotación en la retaguardia si no surge - como reacción contra la guerra o de su desarrollo - la recuperación de las organizaciones de clase del proletariado, la constitución del proletariado en clase para sí, en Partido Comunista Internacional, para yugular al capitalismo respondiendo a su guerra con el derrotismo revolucionario, rechazando cualquier forma de solidaridad con la propia burguesía y derrocándola.

 

¡POR LA REVOLUCIÓN COMUNISTA INTERNACIONAL!


        

PARTIDO COMUNISTA INTERNACIONAL – “EL COMUNISTA” – marzo 2022 – pcielcomunista.org – @pcielcomunista

 

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¡Proletarios del mundo, uníos!

 

CONTRA LA GUERRA IMPERIALISTA, INTERNACIONALISMO PROLETARIO

El 24 de febrero de 2022, el ejército imperialista ruso ha empezado un ataque a gran escala contra el estado ucraniano el cual ha sido armado y preparado durante años por los imperialismos europeo y estadounidense.

 

¿Qué procesos históricos determinan la situación?

El centro de gravedad del capitalismo mundial se ha ido desplazando y se desplaza hacia Asia (primero el productivo, luego el comercial y finalmente el financiero), determinando una pérdida paulatina pero inexorable del poder de los vencedores de la 2ª matanza mundial (EEUU en primer lugar).

El reparto del mundo realizado en Yalta y Potsdam en 1945 entre las potencias capitalistas vencedoras de la segunda matanza mundial hace tiempo que ya no se corresponde a las relaciones de fuerza reales entre los distintos imperialismos.

El orden mundial inaugurado con las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, por los bombardeos sobre Dresde y Hamburgo, sobre las cenizas de la incineración en los frentes de guerra y en la retaguardia de decenas de millones de obreros en todo el mundo para mayor gloria del capital, ha caducado.

El desarrollo del capitalismo a todos los rincones del mundo y el volcán de la producción en Asia han sumido desde 2008 al capitalismo en una gran crisis de sobreproducción de la cual se van sucediendo los episodios. Esta crisis de sobreproducción capitalista está hundiendo la tasa de ganancia, agudizando la guerra comercial e imponiendo la necesidad de la destrucción de las fuerzas productivas como salida capitalista a la crisis.

Tanto la ruptura del reparto del mundo como la crisis de sobreproducción relativa de capitales conducen al mundo capitalista hacia la guerra imperialista; no se trata de la locura de uno u otro títere sino de la esencia de la solución capitalista a la crisis: ¿Cómo vence esta crisis la burguesía? De una parte, por la DESTRUCCIÓN obligada de una masa de fuerzas productivas; de otra, por la CONQUISTA de nuevos mercados y la EXPLOTACIÓN más intensa de los antiguos. ¿De qué modo lo hace, entonces? Preparando crisis más extensas y más violentas y disminuyendo los medios de prevenirlas.” (Manifiesto del Partido Comunista).

 

Notas sintéticas del proceso de ruptura del reparto del mundo y de la crisis de sobreproducción

Las potencias capitalistas vencedoras de la 2ª matanza mundial (entre ellas el imperialismo ruso, falsamente denominado socialista) se repartieron Europa y el Mundo. El periodo de reconstrucción posbélica se extendió hasta la década de los ’70, en paralelo con el desarrollo y culminación de las revoluciones burguesas anticoloniales en Asia (de la que el maoísmo es una expresión más) y África que culminan con la derrota de EEUU en Vietnam en 1975. Al final de este ciclo, el primer déficit comercial de EEUU, la ruptura de los acuerdos de Bretton Woods, el inicio de la caída de los tipos de interés y el incremento del endeudamiento de EEUU señalaban los primeros síntomas del declive paulatino del imperialismo de EEUU.

Desde este momento EEUU trató de ralentizar el desarrollo capitalista en Asia y África y su incorporación al mercado mundial junto a América del Sur, luchando por bloquear la interconexión y desarrollo de nuevas áreas capitalistas (golpes militares en América del Sur, derrocamiento del Sha, guerra Iraq-Irán en 1980-1988, etc.).

Pero las potencias capitalistas vencidas en la segunda matanza mundial se recuperaban más rápidamente al haber sufrido una destrucción mayor. El imperialismo alemán iniciaba los pasos de su recuperación con la CECA (1951), la CEE y la CEEA (1957), con el objetivo compartido con la burguesía francesa de que la tercera guerra mundial no se desarrollara otra vez en Europa. Con la caída del falso socialismo en Rusia (a partir de 1989) y el desmoronamiento del bloque capitalista del Este, se rompieron las cadenas que impedían la reunificación de Alemania y la recuperación imperialista de su ámbito de influencia. El otro vencido, Japón, lograba copar los 10 primeros bancos por activos en 1990 y multiplicar por 10 la robotización de su industria en relación con EEUU y Alemania.

La guerra de Iraq (1990) fue la respuesta de EEUU para frenar a los “vencidos” que amenazaban con destronarle. Con la imposición del pago de los costes de guerra, con la contingentación de la producción japonesa, se impuso a un Japón desarmado que se cociera en la salsa de su propia sobreproducción relativa de capitales. No funcionó tan bien con Alemania que consiguió imponer el desmembramiento de Yugoslavia (1991-1999), la creación de la UE (1993) y, después de superar el ataque al Sistema Monetario Europeo en 1992, consiguió lanzar su moneda en 1999 en los mercados financieros para competir con el dólar como moneda de atesoramiento y divisa mundial.

En 2000 pincharon las “.com” y quebraron las aerolíneas en EEUU, procediendo el imperialismo norteamericano a intentar la misma receta después de los oportunos autoatentados del 11-S de 2001, con la invasión de Afganistán. El fracaso del intento de toma de control de la PDVSA en 2002 determina a la burguesía estadounidense a la invasión de Iraq (2003) para descargar la guerra en el resto de competidores y poner el petróleo a un precio que permitiera lanzar el gas del fracking y convertirse en país netamente exportador de combustibles fósiles. Pero los altos precios no beneficiaban solamente a EEUU, sino que resucitaron a la potencia imperialista rusa del descalabro sufrido en 1989.

En 2008 se inició de modo general la crisis de sobreproducción relativa de capitales que ha llevado al capitalismo mundial a presenciar la completa inversión de sus parámetros y coordenadas durante un periodo no desdeñable de tiempo (tipos de interés negativos, billones de dólares de deuda con rendimiento nominal negativo, programas de compras e inyecciones de capital, etc.).

Veinte años después de 2001, el imperialismo estadounidense no ha podido mantener sus posiciones y se retira con la cola entre las piernas de Irak y Afganistán. Mientras tanto, el imperialismo capitalista chino se expande por el mundo con la Nueva Ruta de la Seda y el imperialismo europeo – que se creía inmune – ve con alarma como es desplazado por Rusia y China en África (retirada del Sahel) e incluso de su patio trasero y área de influencia (Europa del Este y los Balcanes).

Es en este contexto que los distintos imperialismos capitalistas (EEUU, UE, China, Rusia, etc.) están tomando posiciones para esta guerra a través de los múltiples conflictos que se desarrollan en el mundo (Etiopía, Yemen, Taiwán, Bielorrusia, Kazajistán, Ucrania, etc.). Cualquiera de estos conflictos puede incendiar el enorme barril de pólvora de la multiplicada capacidad destructiva bélica acumulada e iniciar el incendio de la tercera guerra mundial.

 

La alternativa proletaria a la guerra es la revolución social anticapitalista

El papel reservado al proletariado en el guion burgués que hemos descrito y en los episodios posteriores es el de carne de cañón en el campo de explotación y en el frente de guerra, a menos que se levante contra los explotadores como clase para sí y no para el capital, que reanude la lucha de clase y se constituya en Partido Comunista Internacional.

De la primera guerra mundial y al calor de la Revolución de Octubre surgió la Internacional Comunista en 1919, órgano para la revolución internacional que declaró al proletariado mundial:

"¡Acuérdate de la guerra imperialista! Estas son las primeras palabras que la Internacional Comunista dirige a cada trabajador, cualquiera que sea su origen y su lengua. ¡Recuerda que, debido a la existencia del régimen capitalista, un puñado de imperialistas tuvo durante cuatro largos años la posibilidad de obligar a todos los trabajadores del mundo a degollarse! ¡Recuerda que la guerra burguesa sumió a Europa y al mundo entero en el hambre y la indigencia! ¡Recuerda que, sin la liquidación del capitalismo, la repetición de esas guerras criminales no sólo es posible sino inevitable! (…) La guerra imperialista confirmó una vez más la veracidad de lo que podía leerse en los estatutos de la I Internacional: la emancipación de los trabajadores no es una tarea local ni nacional sino una tarea social e internacional." (Estatutos de la Internacional Comunista, II Congreso, 1920).

Esta Internacional sufrió una grave degeneración en el curso de un breve periodo de tiempo al cometer una serie de errores tácticos (frente único político, 1921), táctico-programáticos (gobierno obrero, 1922), organizativos (la mal llamada “bolchevización”, 1924) que condujeron a la contrarrevolución estalinista (el “socialismo en un solo país” o la mentira de que en Rusia había socialismo, 1926). Estos errores destruyeron a la propia Internacional, convirtiéndola en una sucursal subordinada a las necesidades de la construcción de capitalismo en Rusia. El estalinismo no fue la causa sino el producto de estos errores y desviaciones.

Sin la superación completa y definitiva de estos errores táctico-programático-organizativos es imposible la reanudación de la línea de clase, del Partido Comunista Internacional. Sin la reapropiación del programa y de la teoría marxista es imposible una alternativa al guion macabro reconstrucción-sobreproducción-crisis-guerra-destrucción: “sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario” (Lenin, ¿Qué hacer?, 1903).

La contrarrevolución estalinista rompió la columna vertebral del proletariado mundial que sufre todavía las consecuencias de esta derrota y de la falsa asociación del socialismo con el capitalismo andrajoso que se desarrolló en Rusia y satélites o Cuba (difícilmente alguien con dos dedos de frente puede tragarse que hay socialismo en China). Ya en 1934, la Rusia estalinista había entrado en la Sociedad de las Naciones, estigmatizada por Lenin como la “cueva de los bandidos”. En 1943, en plena segunda guerra mundial, el estalinismo disolvía el cadáver de la Internacional como ofrenda para repartirse mejor Europa y el mundo con el resto de potencias imperialistas.

Y bien, en la situación actual en la que el capitalismo se ha extendido hasta el último rincón del mundo y ante la profundización de la crisis de sobreproducción actual y la agudización de los conflictos entre potencias imperialistas ¿cuál es la posición internacional de los comunistas?

Hoy como ayer, la posición militante comunista es la del derrotismo revolucionario, la transformación de la guerra imperialista en guerra civil revolucionaria: “El proletariado no sólo debe oponerse a toda guerra de este tipo, sino que debe desear la derrota de 'su' gobierno en tales guerras y utilizar esa derrota para una insurrección revolucionaria, si fracasa la insurrección destinada a impedir la guerra.“ (El programa militar de la revolución proletaria, Lenin, 1916). Cualquier defensa de la propia “patria” es traicionar a la causa de la revolución: “Los obreros no tienen patria, no se les puede arrebatar lo que no poseen. (Manifiesto del Partido Comunista, 1848).

Cualquier ilusión pacifista en un capitalismo sin guerras es un estupefaciente social que entrega atado de pies y de manos al proletariado a su burguesía en el momento de la verdad: “6º (…) sin la liquidación revolucionaria del capitalismo, ningún tribunal de arbitraje internacional, ningún debate sobre la reducción de armamentos, ninguna reorganización “democrática” de la Liga de Naciones pueden preservar a la humanidad de las guerras imperialistas." (Condiciones de admisión, II Congreso de la Internacional Comunista, 1920).

“¿Se limitarán a maldecir toda guerra y todo lo militar, se limitarán a exigir el desarme? Nunca se conformarán con papel tan vergonzoso las mujeres de una clase oprimida que sea verdaderamente revolucionaria. Les dirán a sus hijos: "Pronto serás grande. Te darán un fusil. Tómalo y aprende bien a manejar las armas. Es una ciencia imprescindible para los proletarios, y no para disparar contra tus hermanos, los obreros de otros países, como sucede en la guerra actual, y como te aconsejan que lo hagas los traidores al socialismo, sino para luchar contra la burguesía de tu propio país, para poner fin a la explotación, a la miseria y a las guerras, no con buenos deseos, sino venciendo a la burguesía y desarmándola” (…) “Sólo después de haber desarmado a la burguesía podrá el proletariado, sin traicionar su misión histórica universal, convertir en chatarra toda clase de armas en general, y así lo hará indudablemente el proletariado, pero sólo entonces; de ningún modo antes.” (El programa militar de la revolución proletaria, Lenin, 1916).

Este mundo se hunde y amenaza con arrastrarnos con él, no tenemos parches o remiendos que ponerle sino una nueva sociedad por la que luchar y vivir. Y no una caricatura de ésta con los nombres cambiados (como en Rusia, Cuba, China, Venezuela, etc.) sino una sociedad verdaderamente comunista: sin trabajo asalariado, sin mercado, sin anarquía de la producción, sin Estado, ni crisis, ni guerras… en la que el libre desarrollo de cada uno será la premisa del libre desarrollo de todos (Manifiesto del Partido Comunista).

 

¡Por el internacionalismo proletario!

  • Rechazo a todo nacionalismo.
  • Rechazo a la solidaridad con la economía de la empresa y con la economía “nacional”.
  • Derrotismo revolucionario contra la propia burguesía en tiempos de guerra comercial o militar.
  • Organización conjunta e internacional de los proletarios de todas las lenguas en el Partido Comunista Internacional para la revolución comunista a escala mundial.

 

 ¡ABAJO EL CAPITALISMO CRIMINAL Y ASESINO!

            PARTIDO COMUNISTA INTERNACIONAL – “EL COMUNISTA” – febrero 2022 – pcielcomunista.org – @pcielcomunista

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Hoja PCI (marzo 2022) : La crisis de sobreproducción produce la guerra imperialista ¡Acabemos con el capitalismo!

Hoja PCI: En materia de educación, firmes en la posición de clase.

Hoja PCI (febrero 2022) : Contra la guerra imperialista, internacionalismo proletario.

Hoja PCI (enero 2022): Contra las medidas de militarización y control social

Hoja PCI: El verdadero fabricante de virus es el capitalismo

Hoja PCI: El culpable de la destrucción del medio ambiente es el capitalismo

Hoja PCI Primero de mayo 2019: El parlamentarismo es el taparrabos que disfraza la dictadura burguesa del capital imperialista

Hoja PCI Primero de mayo 2018: El nuevo "pacto social" necesitará imponer la disciplina militar en los centros de trabajo y en la calle

Hoja PCI Primero de mayo 2017: Para los esclavos modernos o trabajadores asalariados, ¿Qué es lo principal: la explotación, la inseguridad o el paro, o bien la corrupción de politicastros y explotadores? 

Hoja PCI (septiembre 2017): Los obreros no tiene patria, no se les puede arrebatar lo que no poseen

Hoja PCI Primero de mayo 2016: El sistema capitalista, su crisis de supercapacidad productiva y su anarquía de la producción, nos conducen a la III matanza imperialista mundial: sólo la revolución anticapitalista acabará con sus crisis y con sus guerras

Hoja PCI 22-M 2016: No hay ni puede haber ninguna “dignidad” en la esclavitud asalariada

Hoja PCI sobre la guerra imperialista (noviembre 2015): Mira quién se beneficia y verás al culpable de la acción terrorista

Hoja PCI Primero de mayo 2015: Contra los ataques continuos del capital preparemos la resistencia obrera clasista organizando el sindicato no subvencionado y el partido comunista de clase e internacional

Hoja PCI Primero de mayo 2014: El sistema capitalista, su crisis de supercapacidad productiva y su anarquía de la producción, nos conducen a la III matanza imperialista mundial: sólo la revolución anticapitalista acabará con sus crisis y con sus guerras.

Hoja PCI Primero de mayo 2012: ¡¡ABAJO EL MATADERO CAPITALISTA ANTIOBRERO Y SUS REFORMAS LABORALES!! ¡Preparemos la lucha por una nueva sociedad verdaderamente comunista!

Hoja PCI (mayo 2012): La supercapacidad productiva provocó la superproducción de mercancías, de escuelas, institutos, universidades, profesores y... Estudiantes. ¡Preparemos la Lucha Revolucionaria Por una NUEVA Sociedad Verdaderamente Comunista!

Hoja PCI Primero de mayo 2011: La crisis capitalista de supercapacidad productiva es una enfermedad social que se presenta con la multiplicación de los parados, de los ritmos, tareas y horarios de los ocupados más fuertes reducciones salariales y pérdida de las pasadas conquistas sociales

Hoja PCI (diciembre 2010): El gobierno del Estado capitalista no más que el comité que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa, y el ejército su último baluarte

Hoja PCI Primero de mayo 2010: Las crisis las produce el sistema capitalista, no Zapatero ni Rajoy. La causa es la anarquía de la producción, es la sobrecapacidad productiva que provocan la superproducción que abarrota los mercados, cierra empresas, despide a millones de trabajadores...

Hoja PCI (noviembre 2008): Las causas de esta crisis de sobreproducción capitalista son: haber producido demasiada ganancia y demasiado capital, demasiados medios de producción y mercancías. O sea, ¡por haber trabajado demasiado, millones pasaremos al ejército de parados!

Hoja PCI (septiembre 2008): Estalla la crisis por haber producido demasiadas viviendas, cemento, yeso, ladrillo, puertas, coches ¡Por haber trabajado demasiado! ¡Pero los matasanos de la burguesía nos exigen aún más trabajo mientras preparan e imponen los despidos en masa “por falta de trabajo”!

Hojas PCI Primero de mayo 2008 (España - Venezuela): Transformemos el 1ro de mayo en lucha abierta y franca de la clase obrera contra la burguesía y su modo de explotación capitalista.

Hoja PCI  Braun 2006: ¡Por la solidaridad y unidad de los trabajadores frente a las agresiones patronales!

Hoja PCI Seat (noviembre 2005): ¡Crisis de sobreproducción capitalista en Seat que despide a otros 1400 obreros para aumentar la productividad y la sobreproducción mundial: esto es el reflejo de la anarquía de la producción capitalista, prisión y matadero de la clase obrera!

Hoja PCI Venezuela 2000: Reanudación de la lucha de clase y la confrontación huelgaria contra el patrón